MAE LÓPEZ ARANDA



Por la calle...

No, po's como me va preocupar eso, si siempre andamos de un lado pa' otro y para nada a mí me importa mucho eso. Alguna veces la polecía nos ve, pero lueguito se da cuenta que somos un par de mugrosos sin dinero. Nos dice que no lo hagamos en lugares públicos, ¡ja!, cómo si nosotros tuvieramos donde ir, pa' esas cosas. Además a mí no me importa mucho hacerlo en la calle, en un basurero o en un parque. Yo igual lo disfruto, pero po's luego ni lo hacemos seguido, ahí nomás cuando al hombre le dan ganas.

¿Qué si me importa algo? Claro que hay cosas que me importan; el frío, es dificil conseguir comida y si te descuidas, ¡te mueres! Cuando el tiempo helado cala, hay que conseguir unos cartones y ropa, mucha ropa, ropa que caliente. Por eso no importa en los calores traer hasta tres chamarras. Yo sé que sudo, me doy cuenta como se va mojando de a poco a poco la espalda, ¡pero no! yo no me quito las chamarras. ¡Imagínese usted! si me encuero, qué hago en el invierno. No, yo de frío no me muero.

Qué si soy feliz, pos mire yo fui mujer de muchos hombres y eso si fue penar, aguantar que lo jodan a uno como les da la gana; borrachos, drogados, y hasta mugrosos... ¿no?. Eso si que era penar. Ahora sólo hay que conseguir un poco de comida para cada día. Cuando no encontramos nada, entonces recogemos cartones y latas y se venden. Esas cosas si se venden bien, y qué si soy feliz, pues ahi sigo la vida entre calle y calle. Cómo ve mi vida con él, que aunque seño, lo vea flaco y mugroso, es cariñoso y siempre está conmigo. No, no como otros que nomás me dejaron. Y aunque sea difícil creerlo, la calle es buena para vivir; además las calles siempre están limpias. Porque eso sí, muy tempranito pasa un hombre que barre las calles.



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