Jesús Bottaro-Naranjo
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"Manual de derechos del escritor,
Ensayo Epigramático"
(Texto leguleyo contentivo de los derechos universales del escriba, escribidor, escribiente y escritores)



New York, 1998
© by Jesús Bottaro ISBN 0-41-837953-6
Jesús Bottaro 522 47th St. Brooklyn, NY 11220

Este texto está dedicado a si mismo y al acto de escribir.

A José Ignacio Cabrujas. El hipnotizador de públicos.
In Memoriam.

Artículo Primero

Tiene derecho a escribir y crear en todo material físico o etéreo que considere pertinente o idóneo. Podrá escribir sobre piedra, metal, papel, madera, telas, papiros, pergaminos, formas sintéticas (pasadas, presentes y futuras) y sobre todo en aquellos materiales que mejor expresen su condición particular pudiendo incluso mantener su escritura tan sólo en la memoria.

Parágrafo Uno

Es un hecho muy recordado por la historia, y confirmado por los testigos presentes, la escritura del edecán del Libertador sobre las paredes de un cuarto de la hacienda San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, cuando el edecán ya había agotado el pergamino con el dictado póstumo de Bolívar.

Artículo Segundo

Tiene derecho a utilizar todo estilo que se le antoje, ningúno en particular, mezclar todos los estilos e incluso crear uno propio para su escritura.

Parágrafo Uno

San Agustín de Hipona El Africano, después de su conversión, (llamada también “el salto milagroso”) inventó para el mundo occidental la literatura de introspección. Estilo que diseñó para la escritura de Las confesiones y La ciudad de Dios. Boccaccio, germen de toda la temática novelesca occidental, Chaucer, introductor de técnicas expresivas inéditas hasta entonces y Chretien de Troyes (en el siglo trece) creador de la literatura de crítica social directa y más recientemente: Poe, Baudelaire, Wagner, Rubén Darío, Valle Inclán, Ionesco y Bretón, ejemplifican un criterio estilista propio.

Artículo Tercero

Tiene derecho a escribir cientos de miles de millones de palabras o sólo unas cuantas líneas.

Parágrafo Uno

Se acostumbra a sugerir, como ejemplo de contraste, la abundancia creativa de Sir Walter Scott y el filósofo Orígenes cotejada con la escasa pero intensa obra de Rimbaud junto a otros poetas recientes.

Artículo Cuarto

Tiene derecho a escribir y crear en cualquier era histórica o existencial.

Artículo Quinto

Tiene derecho a escribir y crear en toda lengua o dialecto existente.

Parágrafo Uno

Juan Pico de la Mirándola, príncipe y conde de Calabria, (hombre “cuasi divino” según Maquiavelo y autor de la frase: “no engendré hijos sino libros”) escribió en latín y toscano volgare además de hebreo, caldeo y árabe para La Academia Platónica renacentista de la cual fue su principal líder.

Artículo Sexto

Tiene derecho a comenzar a escribir desde la más temprana niñez hasta la más avanzada edad.

Parágrafo Uno

Se cuenta que Quintiliano escribió su mejor obra a los noventa y dos años.

Parágrafo Dos

Prudencio Clemente de Zaragoza, a los cincuenta y siete años, con la protección del emperador Teodosio, abandonó sus ocupaciones mundanas para convertirse en el primer poeta cristiano que se tenga noticia. El poeta sedicioso medioeval Don Gellver, testimoniaba, en sus disertaciones monacales sobre literatura sacra, haber comenzado, muy temprano, con las vocales.

Artículo Séptimo

Tiene derecho a tratar todos los temas: humanísticos, científicos, políticos, económicos, financieros, religiosos, judiciales, criminales, mitológicos, enciclopédicos, académicos, ficticios, realistas o una combinación de los temas que considere oportunos a sus medios expresivos.

Parágrafo Uno

Sería difícil no mencionar, con relación a los temas, la inmensidad ficticia, realista literaria, aportada por Dostoieski y la Comedia Humana de Balzac.

Artículo Octavo

Tiene derecho a equivocarse, o no, en gramática, estilo, limpieza, gusto, estética y hasta de profesión.

Parágrafo Uno

Chaucer creía que el término tragedia se refería a cierto género de cuentos y así lo manifestó en Cuentos de Canterbury.

Parágrafo Dos

Es ya conspicua la irreverencia gramatical-ortográfica, manifiesta e intencional, en la literatura de Cortázar.

Artículo Noveno

Tiene derecho a corregir o no corregir lo que escribe.

Parágrafo Uno

A Faulkner le tomó quince años terminar una historia y Hemingway re-escribió un manuscrito treinta y nueve veces.

Parágrafo Dos

“Cuando termino un texto nunca más lo vuelvo a leer”, confiesa García Márquez.

Artículo Décimo

Tiene derecho a ser leído por muchos o muy pocos.

Parágrafo Uno

El jesuita insatisfecho, acallado y reducido, Baltazar Gracián, escritor de textos desconcertantes, torciendo el idioma para extraerle sustancias inverosímiles, (admirado por Schopenhauer y Nietzsche) es hoy, según la crítica, muy poco leído excepto por exquisitos.

Artículo Undécimo

Tiene derecho a utilizar todos los medios lícitos a su alcance para lograr su objetivo: escribir.

Parágrafo Uno

Así nos llega la leyenda miltoniana del poeta ciego (nudo de contradiciones) que, como último recurso de escritura, dicta a sus hijas versos paradisíacos que emergen de sus tinieblas interiores: enalteciendo la dictadura y loando la libertad.

Parágrafo Dos

Ripley asevera que la ensayista paraguaya Hermógenes Cordero, dictó desde su lecho de muerte sus memorias erótico-pornográficas en tres volúmenes sobre el lesbianismo libertino en el Nueva York de comienzos del siglo XX, abriendo y cerrando su párpado izquierdo doscientas mil veces, después de sufrir un derrame cerebral que la dejó paralizada e imposibilitada de hablar o moverse.

Artículo Duodécimo

Tiene derecho a escribir y crear en cualquier circunstancia en que se encuentre o quiera estar.

Parágrafo Uno

Rosvita, La Monja de Gandersheim, la iniciadora del teatro religioso occidental y la productora de la más interesante manifestación literaria del siglo X y más tarde Sor Juana Inés de la Cruz, en el siglo XVI, vivieron en un claustro perpetuo hasta el final de sus días.

Artículo Decimotercero

Tiene derecho a escribir a cualquier hora y en todo momento.

Parágrafo Uno

Es notoria la reseña sobre Balzac con los pies dentro de cubos con agua helada que no le permitieran el sueño sino la escritura continua.

Artículo Decimocuarto

Tiene derecho a permanecer, o no, en el anonimato.

Parágrafo Uno

San Juan de la Cruz, Rimbaud, Pessoa y Emily Dickinson ocultaron su trabajo hasta la muerte. Tito Lucrecio, el poeta didáctico seguidor de Hesíodo y Empédocles, (quien se suicidara al llegar a los cuarenta y cuatro años de edad después de haber enloquecido a consecuencia de un filtro amoroso escribiendo en los intervalos de salud) se empeñó en ser ignorado o acallado por sus contemporáneos.

Artículo Decimoquinto

Tiene derecho a no terminar nunca su escritura.

Parágrafo Uno

Jonh Updike jamás concluyó la mitad de su trabajo.

Parágrafo Dos

Lamartine, Nerval y Gogol manifestaban su adherencia al pensamiento (de intemporalidad) del ideólogo hebreo Maimonides donde se argumenta sobre la creación artística como un proceso de energía-vida, y no una pieza determinada del conjunto, y aún después, con la desaparición del autor, la obra vive, se re-escribe y modifica, con cada nueva interpretación lectora.

Artículo Decimosexto

Tiene derecho a no comenzar nunca su escritura.

Parágrafo Uno

Sócrates no llegó a escribir ni una línea y sin embargo fue condenado a morir envenenado.

Artículo Decimoséptimo

Tiene derecho a escribir al mundo entero y a quien sea. Puede hacerlo por dinero, pasión o puro amor y capricho.

Parágrafo Uno

Dostoieski escribió El Jugador en un mes de agosto por compromiso monetario con un editor judío. Por encargo del emperador Augusto, y bajo la dirección del patricio Mecenas, Virgilio escribió, en un período de once años, La Eneida y Las Geórgicas, con el propósito de detener la migración campesina a las ciudades.

Artículo Decimoctavo

Tiene derecho a editar, o no, su trabajo, y divulgar su escritura en lecturas públicas o privadas, a través de medios mecánicos, electrónicos, cibernéticos y otros medios futuros.

Parágrafo Uno

Shelley, (“el ángel frenético”) el poeta incinerado a orillas del Mar Rojo por Lord Byron y esposo de Mary Godwin (autora de Frankenstein), distribuía sus “Declaration of Rights” por medio de esferas y botellas que arrojaba al mar desde un acantilado.

Parágrafo Dos

El profeta poético de la tristeza existencial de toda la lírica posterior, Walt Whitman: redactaba, editaba y distribuía, entre exiguos suscriptores, un boletín que él mismo imprimía, adquiriendo, con sus escasas ventas, una parcela para su sepulcro.

Artículo Decimonoveno

Tiene derecho a registrar, o no registrar, sus creaciones en derechos de autor, propiedad particular o intelectual.

Parágrafo Uno

Alejandro Dumas llegó a registrar con su nombre más de mil doscientas publicaciones, hasta que un pleito procesal evidenció que empleaba a docenas de relatores y colaboradores.

Artículo Vigésimo

Tiene derecho a participar en los concursos literarios de toda índole. Teniendo el privilegio de ganar o perder si así es su capricho y deseo.

Parágrafo Uno

Una crítica muy extendida, considerada por algunos como maliciosa y taimada, juzga al premio latinoamericano Casa de las Américas, como un galardón interesado y tendencioso (a pesar de su prestigio) otorgado a personalidades de izquierda del “tercer mundo”.

Artículo Vigésimo Primero

Tiene derecho a exigir y/o tener reconocimientos, públicos y privados, nacionales e internacionales de todo tipo.

Parágrafo Uno

En el año 43 DC, la cabeza cercenada de Marco Tulio Cicerón, colgó durante un tiempo en la tribuna del mercado de Roma. Pero aún antes, en vida, logró gran popularidad y reconocimiento oficial. Petrarca, intelectual nato, interesado, ambicioso y arrogante, se dedicó a ostentar su trabajo, cultivar amistades influyentes e intrigar, sin escrúpulos, a favor de un reconocimiento oficial hasta que el senado romano le concediera el máximo galardón público: la corona de laurel.

Artículo Vigésimo Segundo

Tiene el derecho y privilegio de rechazar reconocimientos de todo tipo.

Parágrafo Uno

Walt Whitman testó, enfáticamente, que nada llevara su nombre ni se levantara monumento u ofrenda alguna en su homenaje.

Artículo Vigésimo Tercero

Tiene derecho a recibir beneficios económicos por lo que hace o deja de hacer y también a obsequiar su trabajo. Sin embargo tiene el derecho y privilegio de vivir de su trabajo.

Artículo Vigésimo Cuarto

Tiene derecho a creer o no creer en cualquier ideología política, creencia religiosa, pensamiento social y/o doctrina filosófica. Tiene el privilegio de seguir o no seguir sus movimientos.

Parágrafo Uno

Crónicas maliciosas aseveran que la paráfrasis de la “Imitatio Christi” hecha por Corneille, juzgada como una de las grandes piezas líricas del clasicismo francés, fue impuesta por su confesor como penitencia por los versos profanos que había derrochado en toda su obra anterior. Habiendo leído a Rousseau, en la adolescencia, Tolstoi expresó: “Le ofrecí mi culto, llevé al cuello su retrato como una santa imagen”.

Parágrafo Dos

A merced de un confesor fanático, a media noche, diez días antes de morir, Nikolai Gogol reunió sus manuscritos frente a un altar y les prendió fuego deshaciéndose así de sus “diabólicos papeles”.

Artículo Vigésimo Quinto

Tiene derecho a militar o no, en todo aquello que sea de su preferencia o ser prosélito de algún maestro.

Parágrafo Uno

Por estar involucrado en operaciones terroristas, de una cofradía clandestina anarquista, Dostoievski fue condenado a muerte y tuvo la experiencia de ir hasta el cadalso para ser indultado en los últimos instantes a cambio de una sentencia a trabajos forzados en Siberia. Luego adoptaría un evangelismo fundamentalista con tendencias de extrema derecha. Parágrafo Dos Una biografía crítica de Rubén Darío lo describe, cabizbajo y arrodillado, ante Verlaine, (a las puertas de un tugurio en una callejuela de París) exclamando admirativo: «¡Maestro sacrosanto, divinidad poética!...», a lo que el maestro sólo respondió: «Merde», para seguir su camino y vomitar la borrachera a poca distancia en un callejón de mendigos y perros callejeros.

Artículo Vigésimo Sexto

Tiene derecho inequívoco a vivir donde le plazca y bajo cualquier régimen político: dictaduras, socialismos, monarquías y otros estados.

Parágrafo Uno

El mariscal de campo napoleónico Francisco de Miranda (amante de Catalina la grande de Rusia y primer gran precursor de la independencia suramericana) vivió, tal como Jorge Luis Borges, en decrépitas monarquías europeas, democracias representativas y las dictaduras criollas más feroces.

Artículo Vigésimo Séptimo

Tiene derecho a gozar de perfecta salud o padecer y elegir otros caminos.

Parágrafo Uno

Una leyenda, si no cierta, verosímil, dice que el cínico de la pluma, Pietro Aretino, murió una tarde, de un ataque de risa. Por coincidencia, y mordaz paradoja, un acceso de tuberculosis pulmonar terminó con la vida de Moliere mientras encarnaba El enfermo imaginario.

Artículo Vigésimo Octavo

Tiene derecho a tener o no tener educación. Tener o no tener cultura literaria.

Parágrafo Uno

En las entrañas de una montaña perdida en las cimas de la cordillera andina todavía vive Flor Eduviges, la cuentista de tradición oral, que con más de dos centenares de relatos originales (transcritos por escribanos) aún continúa narrando historias alucinantes (a los ochenta y cinco años de edad) sin siquiera saber escribir ni leer su propio nombre.

Parágrafo Dos

De la abundante y original creación dramática (a través de la improvisación) de una comediante analfabeta de provincia: “la coquennette”, nos cuenta Moliere no haber encontrado otra, ni antes ni después, tomándola como patrón, confiesa el dramaturgo, para sus creaciones más significativas.

Artículo Vigésimo Noveno

Tiene derecho a leer como quiera, cuando quiera, lo que quiera y en la forma que quiera.

Parágrafo Uno

Se cuenta que Cervantes tenía tanto anhelo por saber que alzaba todos los papeles impresos, hallados a su paso por las calles, con el propósito de leerlos.

Parágrafo Dos

Borges expresaba, de forma recurrente, que no leía libros de más de cien páginas. Que los libros más voluminosos de la contemporaneidad le inspiraban cierta sospecha maliciosa y nunca los leía.

Artículo Trigésimo

Tiene derecho a acatar o no acatar las leyes de la naturaleza o sociales si así es su disposición.

Parágrafo Uno

Excluido, resentido y en la miseria, miembro del hampa parisina, de una vida disparatada y errabunda, llena de persecuciones por robo criminal, (y un escribir en períodos de recogimiento carcelario hasta ser condenado a la horca), Farcois Villon, en el Medioevo, es quizás el primer poeta maldito del que se tenga noticias.

Artículo Trigésimo Primero

Tiene derecho a rechazar o no, todas las demás formas consideradas artísticas.

Parágrafo Uno

En La república, Platón execra a la poesía y los poetas erradicándolos de su Estado ideal a favor de la música.

Artículo Trigésimo Segundo

Tiene derecho a vestir, o no vestir, como escritor.

Parágrafo Uno

Torcuato Tasso, el poeta épico-religioso renacentista, autor de Jerusalén libertada, (víctima de embestidas de rabiosa esquizofrenia, martirizado por alucinaciones y reflexiones obsesivas) vagabundeaba por Europa en harapos de fieltro aún en pleno estado de lucidez.

Artículo Trigésimo Tercero

Tiene derecho a no respetar ningún secreto o confesión.

Parágrafo Uno

Se cuenta que Pío II, el Papa humanista, escritor de comedias obscenas y novelas eróticas, obtenía sus temas lúbricos de las confidencias amatorias y lascivas de sus cardenales, religiosas licenciosas y fieles más devotos.

Artículo Trigésimo Cuarto

Tiene derecho a participar o ser de cualquier sexo o una combinación de ellos.

Parágrafo Uno

Prudencio Croto y Orígenes se extirparon el sexo pues la castración les ofrecía un obstáculo menos o interferencia en su escritura ofrecida a Dios.

Artículo Trigésimo Quinto

Tiene derecho a estar arrepentido, o no, de lo que escribió o dejó de escribir. Sin embargo, tiene el privilegio de traicionarse a sí mismo.

Parágrafo Uno

Joviano Pontano, el poeta humanista, encarcelado y sometido a juicio, escribió la Apologética Dogmática, donde refutaba la irreverencia teológica de sus escritos platónicos, a cambio de obtener la conmutación de pena a muerte por parte del Papa Inocencio VII.

Parágrafo Dos

Desiderio Erasmo, símbolo del humanismo renacentista, repudió y execró muchos de sus escritos como extravagancias de juventud o por considerarlos carentes de méritos.

Artículo Trigésimo Sexto

Tiene derecho a ejercer toda profesión para la cual esté apto, incluso la de escritor.

Parágrafo Uno

Los escritores estadistas Sedar Senghor (poeta), Vaclav Havel (dramaturgo), en la contemporaneidad y Julio César (ensayista y versificador), los reyes poetas autores de cantigas Don Dionis de Portugal y Alfonso X de Castilla, en la antigüedad, Joseh Conrad el marino errante, y el Loco Jaime llamado Ruso (poeta cañero y vicioso), dan ejemplo de la diversidad de oficios a ejercer.

Artículo Trigésimo Séptimo

Tiene derecho a influir en sus contemporáneos y en los acontecimientos universales posteriores con una determinación histórica.

Parágrafo Uno

Una leyenda ancestral atestigua como las imprecaciones y anatemas del poeta Arquilocus llevaban a sus enemigos al suicidio.

Parágrafo Dos

En La imitación de Cristo atribuida a Tomás de Kempis se encuentran ya los primeros síntomas de la reforma luterana y en El origen de las especies de Darwin se manifiesta, años antes, el germen científico de la teoría marxista sobre la historia y la sociedad.

Artículo Trigésimo Octavo

Tiene derecho a escribir y crear: novelas, cuentos, relatos, ensayos, poesía, obras dramáticas, fábulas, filmes, sagas, epopeyas, cantares de gesta, diarios, epístolas, romances, artículos, críticas, historietas, radionovelas, fotonovelas, telenovelas, frases, párrafos, pasquines, graffiti, biografías, disertaciones, decretos de gobierno, panfletos políticos, pancartas publicitarias, sentencias literarias y judiciales, epigramas, aforismos, sátiras, leyendas, mitos, evangelios, apologías, historias, memorias, reseñas, crónicas, discursos, informes, chismes, chistes, decires, anécdotas, recetas, lecciones, explicaciones, pormenores, referencias, expresiones, odiseas, hazañas, sucesos, hechos, admoniciones, recomendaciones, pareceres, tradiciones, exposiciones, aventuras, noticias, quimeras, enunciados, testamentos, locuciones, dichos, constituciones, consejos, máximas, mensajes, comunicados, circunloquios, perífrasis, oraciones, relaciones, conferencias, charlas, sermones, coloquios, tratados, razonamientos, códigos, reglamentos, legislaciones, estatutos, circulares, epitafios, axiomas, proverbios, pensamientos, inscripciones, parábolas, preceptos, panegíricos, anales, comentarios, resúmenes, exámenes, juicios, arengas, prédicas, alegatos, conferencias, lances, indicaciones, moralejas, catecismos, disposiciones, advertencias, mandatos, bandos, gritos, especificaciones, andanzas, sufrimientos, efemérides, martirios, recuerdos, acaecimientos, advenimientos, incidentes, investigaciones, invitaciones, observaciones, fantasías, insinuaciones, dictámenes, ilusiones, creencias, alucinaciones, sueños, manifiestos, desvaríos, apotegmas, normas, todo género de piezas musicales académicas o populares y toda otra manifestación no enunciada aquí.

Artículo Trigésimo Noveno

Tiene derecho a basar su trabajo en la imaginación, la realidad y la creación de otros autores.

Parágrafo Uno

Para ejemplificar el tópico se acostumbra mencionar la original explotación huracanada que Shakespeare hiciera de temas y estilos no originales, ya manidos por los antiguos.

Parágrafo Dos Il

Canzoniere de Petrarca es, según la crítica, el compendio más completo y perfecto que sobre la poesía de amor y pasión se haya creado, sin embargo, la inspiración de su autor se basó toda en torno a la imagen de una dama que, además de ser mujer de otro, tuvo catorce hijos, envejeció prematuramente con el cuerpo deshecho por los partos y murió desfigurada, todavía joven, con las extremidades gangrenadas durante la epidemia de vomito negro que azotó a Italia en el 1348.

Artículo Cuadragésimo

Tiene derecho a ignorar todos los artículos precedentes o ajustarse a las cláusulas o derechos que considere más pertinentes.



Bibliografía:



Regreso a la página de Argos 9/ Ensayo