Luis Antonio Serrano Guerra
Nicanor Parra: La comunicación desde lo interior y exterior
Marco de referencia:
El poeta Nicanor Parra nació en Chillán 1914,
fue profesor de mecánica teórica y matemático. En
su poesía encontramos elementos surrealistas y de humor negro. Otros
elementos que resaltan en su poesía son lo irónico y paradójico.
Parra es un poeta chileno contemporáneo, que inventó una
poesía que va contra corriente, erótica y «escandalosa»,
que él mismo define como antipoesía. Algunas de sus obras
más destacadas son: Poemas y antipoemas (1954), Versos
de Salón (1962) y Sermones y prédicas del Cristo de
Elqui (1977).
En estas obras poéticas encontramos, que una de las características
sobresalientes en la poesía de Nicanor Parra, es su dificultad para
interpretarla. Para poder dibujar ciertos rasgos de la antipoesía
de Nicanor, es necesario situar su procedencia, o sea, el tiempo y espacio
en donde se originó, así como tratar de conocer más
acerca del autor, esto con el fin de poder dar una mediana interpretación
al mensaje, conocimiento o antipoesía. En lo personal, no ahondaré
en estos puntos, solamente destacaré lo más relevante de
su antipoema Autorretrato.
Pero antes de comenzar, creo que es conveniente situar la poesía
de Parra. Algunos escritores lo consideran en la generación siguiente
a la de Pablo Neruda y Vicente Huidobro; pero veamos una de las opiniones
de Goic, acerca de Parra:
comenzaba a escribir cuando aquéllos eran los
poetas resonantes de Altazor (1931) y Residencia en la Tierra
(1933); su iniciación queda marcada por Cancionero sin nombre
(1937). Las figuras que de mayor relieve que le acompañan en la
vanguardia de la segunda generación contemporánea son Humberto
Díaz Casanueva (1908) y Braulio Arenas (1913). Los tres adoptaron
desde temprano una posición propia en la lírica chilena con
una adhesión variada al Surrealismo, que en uno condujo al ahondamiento
en el conocimiento poético, en el otro a lo maravilloso y en Parra
a la antipoesía.(1)
Sin embargo, Mario Rodríguez, dice que la poesía
de Nicanor corresponde al superrealismo, que comienza alrededor de 1935.
Según él, las características en la lírica
se pueden organizar por algunos conceptos literarios fundamentales como
los tipos de niveles de la realidad poetizados, la función del poema
lírico, y por supuesto, la fisonomía del yo poético
y la revolución del lenguaje lírico que en ella se opera,
pero veamos lo que nos dice Rodríguez Fernández a cerca del
superrealismo:
La denominación del superrealismo se afianza en la concepción
que aparece en estos años de la obra literaria como una realidad
autónoma y en la superación de los esquemas naturalistas,
en cuanto a los estratos de la realidad poetizados, y al tipo de conciencia
teórica y racionalista que los iluminaba. Así, frente a la
idealización de la condición humana o a la transcripción
rigurosa de lo trivial y cotidiano o a la protesta social de la poesía
anterior, se alza una nueva poesía entregada a los destellos del
mito, a la reducción al absurdo de lo cotidiano, a la destrucción
de la realidad inmediata mediante el humor negro, o la negación
de ella, y, en fin, una poesía en que los más diversos niveles
se cruzan y se mezclan de tal modo que se crea un nuevo tipo de realidad,
que bien podríamos llamar irrealidad sensible.(2)
Aunque, en lo personal, yo no observo una irrealidad en la poesía
de Parra, muy al contrario encuentro una realidad sensible, realidad que
transmite sus inquietudes, sueños y añoranzas, o tal vez,
solamente recuerde un pasado lastimoso, un pasado que nos describe parte
de su vida, de su dolor e identidad. Y porque no decirlo, la necesidad
de comunicar lo que su corazón le dicta y le golpea, sangrando y
despertando la sensibilidad humana.
La identidad poética narrada desde lo interior
y exterior del ser:
A través de la historia, nos encontramos que se habla
de la poesía del conocimiento, del romanticismo, del humanismo,
etc., pero olvidamos que independientemente de todas estas corrientes,
su esencia o principal función de la poesía es comunicar,
informar o despertar a una nueva realidad, que se nos presenta a través
de un poema, que tiene una forma y una estructura, pero esta forma no deja
de llevar implícito un significado profundo e importante, que es
el de la comunicación.
Aunque al principio la poesía nazca como fruto de un
sentimiento, de una inspiración, o como dice Ricardo Castillo, del
"instante", no se debe olvidar que antes de que existieran los
medios, la tinta, la imprenta, la radio, el cine y la televisión,
ya el trovador y el juglar tejían como artesanos poéticos,
la trama de la comunicación.
Por lo tanto, la poesía fue en principio el verbo, la
síntesis de la belleza del lenguaje. Después llegaron los
medios, pero la poesía perdura como el alimento del alma que da
vida en la comunicación entre los hombres. Sin poesía, se
derrumbaría el equilibrio de la palabra, se desplomaría la
estructura misma de la comunicación. Como dice Morales:
La poesía es el signo, aunque los medios sean los caminos:
nadie los recorrería sin el estímulo de un ideal, de una
inspiración. Por ello el poeta se advierte, cada día más,
como el emisor intelectual sin el cual la torre o la máquina creada
por la técnica quedarían en mástoil o estructura varadas
en la orilla.(3)
La poesía de Nicanor Parra comunica una infinidad de
ideas, deseos, sueños y remembranzas. Por ejemplo, en la primera
estrofa de su poema Autorretrato, vemos que se remite a una etapa
de su vida, en sus primeras palabras encontramos un verbo en segunda persona
del plural, en presente. Es una petición o llamada de atención.
El sustantivo muchachos, nos denota que el mensaje va dirigido a los jóvenes;
él ya no es joven, por lo tanto, la voz que nos habla, es la voz
de una persona madura.
CONSIDERAD MUCHACHOS,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo oscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugiere esos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte
Parra nos comunica un tiempo, un espacio y un aspecto interior
(sentimientos, ideas, sueños y recuerdos), y exterior (descripción
de su físico) de su persona. Veamos estos cuatro puntos que nos
describen y nos dan referencias acerca del estado físico y emocional
de este "yo", que se encuentra en primera persona del singular.
Tiempo: "hago cuarenta horas semanales" tiempo que dura en su
actividad como maestro.
Espacio: "profesor en un liceo oscuro" función que desempeña
en determinado lugar.
Interior: "He perdido la voz haciendo clases" se siente
humillado, abofeteado, cansado de la voz.
Exterior: "Este gabán de fraile mendicante", "Qué
les dice mi cara abofeteada", "Verdad que inspira lastima mirarme",
"Y qué les sugiere esos zapatos de cura / Que envejecieron
sin arte ni parte", su aspecto exterior causa tristeza y miseria.
Primero nos dice que ya no es joven, que es un hombre maduro, nos da una
referencia acerca de su trabajo, dibuja su aspecto exterior y al mismo
tiempo nos narra una parte de su identidad, al decirnos cómo se
siente, abofeteado y humillado.
La identidad contada a través de la palabra poética, nos
presenta formas nuevas de expresión que podrían ser fruto
de dos ámbitos: de lo público y de lo privado; o sea, en
estos dos ámbitos entran los escenarios del consumo y del trabajo,
de la adscripción política y también de las representaciones
del cuerpo y la salud. A partir de estos discursos, nos damos cuenta de
una nueva integración, que se vuelve disonante y contradictoria;
en otras palabras, las figuras poéticas expresadas desde la identidad
de Nicanor Parra, se presentan con tensiones que bien podrían ser
nuevas imágenes con diferentes significados.
Estas diferentes imágenes significativas, las encontramos en la
doble personalidad que tenemos todos los seres humanos ante la vida privada
y la pública. Así en el arte una parte es superada por la
otra; una pertenece a lo que la sociedad y los seres humanos nos exigen
y la otra es la parte escondida, la restringida, la privada que escapa
al consciente.
De esta forma, lo heredado y lo nuevo se combinan para dar una nueva mutación
en la composición de la palabra poética. Y a través
del tiempo y el espacio, la intimidad del autor va presentando diversas
formas de consistencia y de mudanza, de ocultamiento y de exhibición.
Así la poesía de Parra, continuamente nos presenta elementos
que no están muy claros, ni en el concepto, ni en el conflicto.
Pero veamos la segunda estrofa del mismo poema citado anteriormente:
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? ¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
si nos dan una muerte de animales!
Encontramos la ironía, la amargura por la injusticia
ante la miseria que gana un maestro. Hay una protesta dirigida hacia la
clase burguesa, una comunicación enfocada hacia la sociedad. Desea
y transmite la inhumanización del sistema político y económico
que se encuentra en manos de la burguesía. Vuelve a retomar con
mayor fuerza el tema de la primera estrofa, le da énfasis al problema
físico de ceguera que fue causa de tantas horas de clases mal pagadas.
Pero, separemos las frases según el modelo anterior:
Tiempo: verbo en presente "No reconozco ni a mi propia madre",
en infinitivo "ganar" y antepresente "Me los he arruinado
haciendo clases" y "...hemos nacido..."
Espacio: indefinido, puede ser el problema de cualquier sociedad, se universaliza
el conflicto y el dolor por la injusticia.
Interior: el problema físico de la ceguera, afecta el aspecto interior
del ser, así cuando nos dice, que no reconoce ni a su propia madre,
figura creadora y generadora de vida, protectora y liberadora, ser que
tiene un gran significado en el mundo. Él nos representa una imagen
que le da fuerza e intensidad al dolor interno. Dolor que fue causa de
tantas horas de trabajo, que le dieron como resultado, un salario "para
ganar un pan imperdonable". Compara el pan duro con la cara del burgués,
y además nos expresa el sentimiento de la injusticia a través
de las palabras "con olor y sabor a sangre".
Exterior: en esta segunda estrofa, encontramos una propuesta provocativa,
la cual se extiende de la primera persona a la segunda del plural. Busca
las causas y razones de esa lucha encarnizada del hombre contra el hombre,
de la injusticia de ciertas clases sociales. Plantea todo un problema de
una sociedad. Parte de un problema particular "el de los maestros"
y lo lleva a uno general "la existencia y el trato del ser como hombre
y no como animal".
En esta estrofa y en general, vemos que parte del aspecto interior traspasa
el aspecto exterior; por ejemplo, de un problema particular de salud física,
resulta uno emocional, que es causa de tantas horas clase, impuestas por
un sistema y la necesidad de supervivencia. En este poema de Autorretrato,
no encontramos lo cómico, lo paradójico y lo sin sentido,
por el contrario, observamos una carga semántica, que por lo regular
contienen muchos de sus poemas.
Esta interrelación entre lo externo e interno, como identidad o
identificación, parece desplegarse en una topología. A esta
"característica de abrir espacios para nombrar y valorar las
nuevas experiencias, para etiquetarlas como escenarios sociales, esto es
lo que con Barthes llamamos logotesis"(4), por
ejemplo, en el caso de la intimidad del poeta se le suma una peculiar organización
espacial, que es desde el principio ética y política.
Una de las reflexiones acerca de la vejez, de la injusticia y el trabajo,
es precisamente esa dimensión que redefine los espacios públicos,
que vienen siendo las relaciones del trabajo como maestro. El sujeto desempeña
sus funciones bajo acuerdos éticos y políticos, establecidos
por cierta institución pública, mientras que en lo privado,
manifiesta su inconformidad, sus sentimientos y reflexiones acerca de lo
ganado y perdido en cierto periodo de su vida. Por lo tanto, en ese modelo
de integración vemos que:
En el contexto de los textos platónicos referidos a Sócrates aparece esta referencia fúndante a la intimidad como daimon. Y precisamente en una dimensión que redefine tanto los espacios públicos como privados. Ante un modelo de integración que funde en dependencia al ciudadano respecto de la polis (que llega a ser nombrado potencialmente como doulos, esclavo, pese a su condición de ciudadano) la fundación de Sócrates recurre estratégicamente a la intimidad.(5)
Esta dualidad del ser humano se ha venido estudiando a lo largo
de la historia por grandes filósofos como Aristóteles, Platón,
San Agustín y otros, pero José Miguel Marinas, propone cuatro
grandes giros que tratan el discurso sobre la intimidad, por ejemplo entre
ellas tenemos la concepción clásica, que es: la figura demónica
de la intimidad; una figura de la intimidad vacía de la teología
premoderna; la figura de la intimidad dual de la modernidad y la
figura de la intimidad diseminada.
Como me sería muy difícil explicar cada una de ellas,
debido al tiempo y espacio, expongo sólo algunos rasgos y características
que son adecuados al poema de Autorretrato, ya que no todos los
giros encajan con la ideología de Parra, aunque al ir interpretando
algunas figuras, se va observando su aplicación. Pasemos a la tercera
estrofa:
Por el exceso de trabajo, a veces,
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales,
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Las figuras que el poeta nos representa en general, tienen que ver con los grandes giros poéticos sobre la intimidad narrada, y por supuesto con la correlación en las formas de representación social del espacio, (en lo propio, en lo privado, oye, escucha y ve, mientras que en lo ajeno, en lo público, tenemos: el trabajo, el aire, los ruidos, los crímenes) e incluso la tierra conocida o gobernable(6), de los territorios que la constituyen -económica y políticamente dominadas o dominables- apuntan a una modificación de tiempos y acciones. Él desea, que ya no se hagan más injusticias con el hombre que trabaja excesivamente para sobrevivir. Él dice, que al final sólo quedan las manos y mejillas blancas como cadáver, con pocos pelos, y además con negras arrugas. Él nos da toda una visión de su intimidad como sujeto inserto en un espacio público.
Pero sigamos con la división de los cuatro elementos
que podrían darnos una mediana visión en cuanto a los aspectos
externos e internos del sujeto.
Tiempo: presente, veo, oigo, escucho y observo, él dice: "veo
formas extrañas", "oigo carreras locas", "Risas,
conversaciones criminales".
Espacio: lugar indeterminado, puede ser en cualquier lugar.
Interior: a causa del exceso de trabajo, ve distorsionada la realidad,
se siente y se ve a si mismo como cadáver. Además se nos
presenta como representante de la desgracia y muerte de la humanidad.
Exterior: la política y economía de cada país, se
ve reflejada en la organización y distribución de los bienes
producidos. Este producto "salario", es el resultado de leyes
impuestas al trabajador, en este caso, el exceso de trabajo mal pagado,
es el factor principal que ocasiona la alucinación y locura en el
ser humano; por lo tanto, lo físico se encuentra intrínsecamente
relacionado con los estados emocionales del hombre.
El predominio de la intimidad, como espacio reductor de la memoria es uno
de los aspectos fundamentales en el Autorretrato de Nicanor Parra,
ya que de este modo describe los sentimientos y recuerdos de un trabajo
que lo llevó a la ceguera, a la vejez, a la miseria y por consiguiente
al filo de la muerte.
Pero lo extraordinario de este poema, es la dicotomía en la que
se conectan varias distinciones secundarias; por ejemplo, el mensaje de
Parra es individual, pero su código es colectivo, o sea:
El mensaje y el código no pertenecen al tiempo en la
misma forma. Un mensaje es un acontecimiento temporal en la sucesión
de acontecimientos que constituyen la dimensión diacrónica
del tiempo, mientras que el código es en el tiempo como un conjunto
de elementos contemporáneos, o sea, como un sistema sincrónico.
Un mensaje es intencional; es pensado por alguien. El código es
anónimo y no intencionado.(7)
Por lo tanto, en Parra encontramos un mensaje intencional, el
cual es arbitrario y contingente, mientras que el código es sistemático
y obligatorio para cualquier comunidad de hablantes.
La cuarta estrofa, vuelve a retomar las palabras iniciales que van dirigidas
a la juventud, dando un cierre al poema y concluyendo con una reflexión,
que dice:
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
En esta estrofa no sólo vemos un despojamiento de aquello
que tenemos almacenado en la memoria, sino que propone un cambio en el
espacio público; él vacía su intimidad al presentarnos
sus recuerdos y experiencias, al manifestarnos su inconformidad ante cierto
espacio y tiempo. Pero ese espacio y tiempo, nos remiten a una significación
del error o verdad, a la que se podría referir. Ya que, cualquier
discurso poético, nos presenta ciertas afecciones, en las cuales
se:
...requiere de dos signos básicos --un nombre y un verbo--
que están conectados en una sintaxis que va más allá
de las palabras. Aristóteles dice la misma cosa en su tratado Sobre
la interpretación. Un nombre tiene un significado y un verbo
tiene, además de un significado, una indicación de tiempo.
Solamente su unión produce un nexo predicativo, que puede ser llamado
logos, discurso (Op. cit., Teoría de la Interpretación,
Paul Ricoeur, p. 15).
En este discurso poético, Parra nos presenta una situación
vivida, por lo tanto, a él no le queda más que advertir a
los jóvenes del peligro de caer en la misma situación. Todo
esto, supone, no el paso a lo privado, que es resultado de los cambiantes
escenarios del trabajo y del mercado, sino el paso a lo público,
que es el sistema económico y político que regula la mano
de obra barata, la explotación del hombre y la miseria como resultado
de un modelo previo.
Como lo habíamos dicho antes, el poema de Autorretrato nos
presenta unas pinceladas del espacio emocional íntimo, que es resultado
de un espacio público, pero, que además genera ciertos espacios
en el universo, sobre estos espacios Miguel Marinas nos dice, que:
La escisión de espacios, genera en el universo de la
representación de lo íntimo, una escisión en dos figuras:
la intimidad como forma y la intimidad como relato de experiencia
(Op. cit., López de la Vieja, M. Teresa, p. 175).
De esta forma, surgen nuevas representaciones del sujeto, que
no son meras operaciones técnicas, internas a los discursos de gremio
(la filosofía, la literatura) , sino como definición de un
mundo de prácticas nuevas. Promueve un cambio, no sólo en
la palabra, sino en la interioridad del ser. De esta manera, la intimidad
moderna adopta estas dos figuras. Una más cercana al sujeto formal-universal,
que se vacía y universaliza a costa de la experiencia del hombre.
De esta forma sujeto lógico porta la palabra, que se convierte en
la función predicativa que es potencialmente universal.
Pero hagamos la misma operación que hemos venido realizando, y veamos
qué elementos significativos encontramos en esta última estrofa.
Tiempo: pasado "fui tal como ustedes", "Soñé
fundiendo el cobre", y pasa a un presente "Aquí me tienen
hoy". Además del tiempo que menciona en horas trabajadas, "quinientas
horas semanales".
Espacio: el mismo lugar indeterminado, "detrás de este mesón
inconfortable", que puede ser cualquier aula de clases.
Interior: "Soñé fundiendo el cobre / Y limando las caras
del diamante:", sentimientos, ilusiones, añoranzas y sueños
irrealizables de cuando fue joven.
Exterior: a causa del exceso de trabajo, por las quinientas horas de clases
semanales, lo han dejado embrutecido y con el aspecto de un ser que se
encuentra destrozado, golpeado e insultado por el espacio público.
En la estrofa hay un interés en la terminología, que es la
heredera no pasiva del decir poético sobre la intimidad, este decir,
radica en la intervención de ese doble discurso filosófico-político
y por consiguiente se observan los efectos de transformación en
los espacios sociales de la enunciación.
En esta enunciación del poeta, encontramos que la médula
de su poesía, está en el discurso filosófico-político
y que tiende a una concientización de la sociedad. Por ejemplo,
tanto en su artefacto La izquierda y la derecha unidas jamás
serán vencidas, como en el de Autorretrato y en otros
más, encontramos la esencia enunciativa que irrita al oficialismo
de izquierda, perteneciente a su espacio y época.
Sergio Marras realizó una entrevista a Nicanor Parra, en donde,
en un diálogo muy extenso se ve todo un enfoque político
e ideológico muy interesante. Aunque, de esta conversación,
sólo citaré algunos párrafos que me parecieron apropiados
al análisis que vengo desarrollando de los espacios exteriores e
interiores que se van vaciando, por la vivencia misma del ser humano. Marras
pregunta a Nicanor: ¿Qué siente al mirar hacia atrás?
- Ese artefacto tiene que ver precisamente con ese carácter
desconfiado y fatalista a que hacía referencia yo en el bajo pueblo,
porque evidentemente en él se está negando la posibilidad
de redención que se ofrecía para la clase baja. Este artefacto
fue una manera blanca de expresar ese desaliento. Pretendía decir
que nunca, de esa manera, saldríamos de la situación en que
nos encontrábamos. No digo yo que esta filosofía haya que
aceptarla, sino que estoy describiendo lo que me parece a mí un
estado de cosas. (8)
A través de esta descripción de estados de cosas,
Nicanor Parra, nos va explicando lo que denota su poema de Autorretrato,
en él se descubren una infinidad de imágenes significativas,
que de hecho las he ido analizando apoyándome en la teoría
de la intimidad narrada. Este poema se abre para construir dimensiones
de lo íntimo en las que la interlocución tiene que ver con
el «oído interior» (9) al que el
interlocutor habla «a grandes voces». Por lo tanto, encontramos
un paralelismo entre la profundidad de lo escrito en el saber y
de la experiencia interior, que también se escribe. En otras palabras:
Esta doble apertura del carácter relacional de la intimidad, la
escucha y el escribir, formula una intimidad en la interlocución:
se cuenta mediante el recurso a un interlocutor interno que ya no es daimon
ni conciencia, sino un lugar vacío, nombrado por la metáfora
de la profundidad.
Contar esta intimidad sobre su vivencia como maestro y ciudadano de cierto
lugar, presupone profundizar en las connotaciones de la «caída»
gnóstica, maniquea en el espacio vacío del sujeto, que por
otra parte, esta intimidad predomina en un espacio de la memoria, que es
uno de los aspectos fundamentales para poder vaciar la palabra poética.
Un ejemplo muy palpable es cuando él nos habla de ese fatalismo,
que va creciendo pausadamente en cada estrofa del poema: "¿Qué
les dice mi cara abofeteada? ", " ¡Para qué hemos
nacido como hombres / si nos dan una muerte de animales! ", "Observad
estas manos / Y estas mejillas blancas de cadáver", "
¡Estas negras arrugas infernales! ", y termina con los siguientes
versos, "Aquí me tienen hoy", "Embrutecido por el
sonsonete / De las quinientas horas semanales".
Nos encontramos con la fatalidad, la muerte, el dolor y la injusticia,
que va discurriendo a lo largo de su poema. Otra pregunta interesante que
se relaciona bastante bien con esto, es cuando Marras, pregunta ¿Pero,
por qué ese fatalismo tan profundo? ¿Usted no cree que ha
habido en la historia del hombre una tendencia progresiva hacia la igualdad,
hacia la justicia? y Nicanor contesta:
En realidad no es una creencia la que estoy poniendo allí,
es simplemente una situación de hecho, un estado de ánimo,
y yo simplemente lo que hago es expresar ese estado de ánimo, o
sea, no es un wishful thinking, no es una formulación de
tipo filosófico, simplemente es una imagen y no una descripción.
Estoy pensando en este momento que cuando Octavio Paz trata de formarse
una idea de Rulfo dice que el mérito de Rulfo consiste en que da
una imagen de México, y que lo que otros han hecho es dar una simple
descripción. Claro que sería posible hacer todavía
una cosa peor: hacer una formulación de tipo utópico (Op.
cit., América latina, Marras, Sergio, p. 375).
En sus poemas encontramos una tarea moral ligada a esa forma
de representación poética, que contiene un repliegue espacial
propio del sujeto y, que se contempla en un mundo externo, ya de por si
demasiado amplio y cambiante. De esta forma llegamos a entender el poema
de Autorretrato como un despojamiento de esa intimidad, que tiene
como tarea escribir y escuchar la escritura interior del sujeto, la cual
necesita vaciar de su interior, para fundar la relación con el espacio
controlable.
El poema de Autorretrato, sí logra transmitir esa fuerza
e inquietud filosófica, que se transmigra a través de la
piel, causando el efecto propuesto por el emisor, la fatalidad y la muerte
son causas de la injusticia social, tema que desarrolla con bastante precisión
en su poema.
Autorretrato se pone a la orden del día, los problema de
los maestros mal pagados y explotados, especialmente en Latinoamérica;
de hecho, en México es un tema de actualidad, que ha causado marchas,
plantones y golpes entre los maestros y los granaderos. En fechas pasadas,
se escribió un artículo, en donde se manifiesta la inconformidad
de los maestros, que llevaban más de 21 días manifestando
su inconformidad, ellos exigen mejoras salariales y laborales. En el conflicto
intervienen más de 40 mil maestros que proceden del Distrito Federal,
Baja California Sur, Michoacán, Veracruz, Yucatán, Hidalgo,
Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca.(10) Como vemos, este
sentimiento de impotencia y miseria no sólo se ve manifestado por
Nicanor Parra en su tierra, sino que es un fenómeno de trascendencia
universal.
BIBLIOGRAFÍA
Bañuelos, Raúl, La antipoesía de Nicanor Parra,
Editorial Universidad de Guadalajara, México, 1991, pp. 42.
Flores, Angel y Medina, Dante, (compiladores), Aproximaciones a la poesía
de Nicanor Parra, Editorial Edug, México, 1991, pp. 207.
López de la vieja, M. Teresa, Figuras del logos, entre la filosofía
y la literatura, Editorial Fondo de Cultura Económica, España,
1994, pp. 300.
Marras, Sergio, América Latina, Ediciones B, Buenos Aires,
Argentina, 1992, pp. 478.
Martiaren, Raúl, "Conflicto Magisterial", periódico
Siglo XXI, del día 29 de mayo de 1997.
Ricoeur, Paul, Teoría de la Interpretación, Discurso y
excedente de sentido, Editorial Siglo XXI, México, 1995.
Notas:
1. Goic, Cedomil, "Recursos expresivos", Aproximaciones a la poesía de Nicanor Parra, por Angel Flores y Dante Medina, (compiladores), Editorial Edug, México 1991, p. 59.
2. Rodríguez Fernandez, Mario, "Nicanor Parra, destructor de mitos", Aproximaciones a la poesía de Nicanor Parra, Angel Flores / Dante Medina, (compiladores), Editorial Edug, México, 1991, p. 47
3. Morales, Felipe, "Poesía: equilibrio de la palabra", Cuadernos de comunicación, número 1, Julio 1975, México, p.52.
4. R. Barthes, Sade, Fourier, Loyola, Seuil, 1972
5. López de la Vieja, M. Teresa, (ed.). Figuras del logos entre la filosofía y la literatura, Editorial Fondo de Cultura Económica, España 1994.
6. No es banal que el destinatario de las Confesiones de Agustín de Hipona, sea el «género humano»: «apud te narro haec generi meo, generi humano» (Libro II, cap. 3).
7. Ricoeur, Paul, Teoría de la interpretación, Discurso y excedente de sentido, Siglo XXI, México, primera edición en español 1995. p. 17.
8. Marras, Sergio, América latina, Editorial Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 1992, p. 374.
9. Op. cit., América latina, p. 378.
10. Nota, algunos datos fueron tomados del artículo de Raúl Martiarena, escrito en el periódico Siglo XXI, del día 29 de mayo de 1997, pág. 4, correspondiente al tema del día, "Conflicto magisterial".