Luis Antonio Serrano Guerra


Nicanor Parra: La comunicación desde lo interior y exterior


Marco de referencia:

El poeta Nicanor Parra nació en Chillán 1914, fue profesor de mecánica teórica y matemático. En su poesía encontramos elementos surrealistas y de humor negro. Otros elementos que resaltan en su poesía son lo irónico y paradójico. Parra es un poeta chileno contemporáneo, que inventó una poesía que va contra corriente, erótica y «escandalosa», que él mismo define como antipoesía. Algunas de sus obras más destacadas son: Poemas y antipoemas (1954), Versos de Salón (1962) y Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977).

En estas obras poéticas encontramos, que una de las características sobresalientes en la poesía de Nicanor Parra, es su dificultad para interpretarla. Para poder dibujar ciertos rasgos de la antipoesía de Nicanor, es necesario situar su procedencia, o sea, el tiempo y espacio en donde se originó, así como tratar de conocer más acerca del autor, esto con el fin de poder dar una mediana interpretación al mensaje, conocimiento o antipoesía. En lo personal, no ahondaré en estos puntos, solamente destacaré lo más relevante de su antipoema Autorretrato.

Pero antes de comenzar, creo que es conveniente situar la poesía de Parra. Algunos escritores lo consideran en la generación siguiente a la de Pablo Neruda y Vicente Huidobro; pero veamos una de las opiniones de Goic, acerca de Parra:


Sin embargo, Mario Rodríguez, dice que la poesía de Nicanor corresponde al superrealismo, que comienza alrededor de 1935. Según él, las características en la lírica se pueden organizar por algunos conceptos literarios fundamentales como los tipos de niveles de la realidad poetizados, la función del poema lírico, y por supuesto, la fisonomía del yo poético y la revolución del lenguaje lírico que en ella se opera, pero veamos lo que nos dice Rodríguez Fernández a cerca del superrealismo:

Aunque, en lo personal, yo no observo una irrealidad en la poesía de Parra, muy al contrario encuentro una realidad sensible, realidad que transmite sus inquietudes, sueños y añoranzas, o tal vez, solamente recuerde un pasado lastimoso, un pasado que nos describe parte de su vida, de su dolor e identidad. Y porque no decirlo, la necesidad de comunicar lo que su corazón le dicta y le golpea, sangrando y despertando la sensibilidad humana.

La identidad poética narrada desde lo interior y exterior del ser:

A través de la historia, nos encontramos que se habla de la poesía del conocimiento, del romanticismo, del humanismo, etc., pero olvidamos que independientemente de todas estas corrientes, su esencia o principal función de la poesía es comunicar, informar o despertar a una nueva realidad, que se nos presenta a través de un poema, que tiene una forma y una estructura, pero esta forma no deja de llevar implícito un significado profundo e importante, que es el de la comunicación.

Aunque al principio la poesía nazca como fruto de un sentimiento, de una inspiración, o como dice Ricardo Castillo, del "instante", no se debe olvidar que antes de que existieran los medios, la tinta, la imprenta, la radio, el cine y la televisión, ya el trovador y el juglar tejían como artesanos poéticos, la trama de la comunicación.

Por lo tanto, la poesía fue en principio el verbo, la síntesis de la belleza del lenguaje. Después llegaron los medios, pero la poesía perdura como el alimento del alma que da vida en la comunicación entre los hombres. Sin poesía, se derrumbaría el equilibrio de la palabra, se desplomaría la estructura misma de la comunicación. Como dice Morales:

La poesía de Nicanor Parra comunica una infinidad de ideas, deseos, sueños y remembranzas. Por ejemplo, en la primera estrofa de su poema Autorretrato, vemos que se remite a una etapa de su vida, en sus primeras palabras encontramos un verbo en segunda persona del plural, en presente. Es una petición o llamada de atención. El sustantivo muchachos, nos denota que el mensaje va dirigido a los jóvenes; él ya no es joven, por lo tanto, la voz que nos habla, es la voz de una persona madura.

CONSIDERAD MUCHACHOS,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo oscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugiere esos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte

Parra nos comunica un tiempo, un espacio y un aspecto interior (sentimientos, ideas, sueños y recuerdos), y exterior (descripción de su físico) de su persona. Veamos estos cuatro puntos que nos describen y nos dan referencias acerca del estado físico y emocional de este "yo", que se encuentra en primera persona del singular.

Tiempo: "hago cuarenta horas semanales" tiempo que dura en su actividad como maestro.

Espacio: "profesor en un liceo oscuro" función que desempeña en determinado lugar.

Interior: "He perdido la voz haciendo clases" se siente humillado, abofeteado, cansado de la voz.

Exterior: "Este gabán de fraile mendicante", "Qué les dice mi cara abofeteada", "Verdad que inspira lastima mirarme", "Y qué les sugiere esos zapatos de cura / Que envejecieron sin arte ni parte", su aspecto exterior causa tristeza y miseria.

Primero nos dice que ya no es joven, que es un hombre maduro, nos da una referencia acerca de su trabajo, dibuja su aspecto exterior y al mismo tiempo nos narra una parte de su identidad, al decirnos cómo se siente, abofeteado y humillado.

La identidad contada a través de la palabra poética, nos presenta formas nuevas de expresión que podrían ser fruto de dos ámbitos: de lo público y de lo privado; o sea, en estos dos ámbitos entran los escenarios del consumo y del trabajo, de la adscripción política y también de las representaciones del cuerpo y la salud. A partir de estos discursos, nos damos cuenta de una nueva integración, que se vuelve disonante y contradictoria; en otras palabras, las figuras poéticas expresadas desde la identidad de Nicanor Parra, se presentan con tensiones que bien podrían ser nuevas imágenes con diferentes significados.

Estas diferentes imágenes significativas, las encontramos en la doble personalidad que tenemos todos los seres humanos ante la vida privada y la pública. Así en el arte una parte es superada por la otra; una pertenece a lo que la sociedad y los seres humanos nos exigen y la otra es la parte escondida, la restringida, la privada que escapa al consciente.

De esta forma, lo heredado y lo nuevo se combinan para dar una nueva mutación en la composición de la palabra poética. Y a través del tiempo y el espacio, la intimidad del autor va presentando diversas formas de consistencia y de mudanza, de ocultamiento y de exhibición. Así la poesía de Parra, continuamente nos presenta elementos que no están muy claros, ni en el concepto, ni en el conflicto. Pero veamos la segunda estrofa del mismo poema citado anteriormente:

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? ¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
si nos dan una muerte de animales!


Encontramos la ironía, la amargura por la injusticia ante la miseria que gana un maestro. Hay una protesta dirigida hacia la clase burguesa, una comunicación enfocada hacia la sociedad. Desea y transmite la inhumanización del sistema político y económico que se encuentra en manos de la burguesía. Vuelve a retomar con mayor fuerza el tema de la primera estrofa, le da énfasis al problema físico de ceguera que fue causa de tantas horas de clases mal pagadas. Pero, separemos las frases según el modelo anterior:

Tiempo: verbo en presente "No reconozco ni a mi propia madre", en infinitivo "ganar" y antepresente "Me los he arruinado haciendo clases" y "...hemos nacido..."

Espacio: indefinido, puede ser el problema de cualquier sociedad, se universaliza el conflicto y el dolor por la injusticia.

Interior: el problema físico de la ceguera, afecta el aspecto interior del ser, así cuando nos dice, que no reconoce ni a su propia madre, figura creadora y generadora de vida, protectora y liberadora, ser que tiene un gran significado en el mundo. Él nos representa una imagen que le da fuerza e intensidad al dolor interno. Dolor que fue causa de tantas horas de trabajo, que le dieron como resultado, un salario "para ganar un pan imperdonable". Compara el pan duro con la cara del burgués, y además nos expresa el sentimiento de la injusticia a través de las palabras "con olor y sabor a sangre".

Exterior: en esta segunda estrofa, encontramos una propuesta provocativa, la cual se extiende de la primera persona a la segunda del plural. Busca las causas y razones de esa lucha encarnizada del hombre contra el hombre, de la injusticia de ciertas clases sociales. Plantea todo un problema de una sociedad. Parte de un problema particular "el de los maestros" y lo lleva a uno general "la existencia y el trato del ser como hombre y no como animal".

En esta estrofa y en general, vemos que parte del aspecto interior traspasa el aspecto exterior; por ejemplo, de un problema particular de salud física, resulta uno emocional, que es causa de tantas horas clase, impuestas por un sistema y la necesidad de supervivencia. En este poema de Autorretrato, no encontramos lo cómico, lo paradójico y lo sin sentido, por el contrario, observamos una carga semántica, que por lo regular contienen muchos de sus poemas.

Esta interrelación entre lo externo e interno, como identidad o identificación, parece desplegarse en una topología. A esta "característica de abrir espacios para nombrar y valorar las nuevas experiencias, para etiquetarlas como escenarios sociales, esto es lo que con Barthes llamamos logotesis"(4), por ejemplo, en el caso de la intimidad del poeta se le suma una peculiar organización espacial, que es desde el principio ética y política.

Una de las reflexiones acerca de la vejez, de la injusticia y el trabajo, es precisamente esa dimensión que redefine los espacios públicos, que vienen siendo las relaciones del trabajo como maestro. El sujeto desempeña sus funciones bajo acuerdos éticos y políticos, establecidos por cierta institución pública, mientras que en lo privado, manifiesta su inconformidad, sus sentimientos y reflexiones acerca de lo ganado y perdido en cierto periodo de su vida. Por lo tanto, en ese modelo de integración vemos que:

Esta dualidad del ser humano se ha venido estudiando a lo largo de la historia por grandes filósofos como Aristóteles, Platón, San Agustín y otros, pero José Miguel Marinas, propone cuatro grandes giros que tratan el discurso sobre la intimidad, por ejemplo entre ellas tenemos la concepción clásica, que es: la figura demónica de la intimidad; una figura de la intimidad vacía de la teología premoderna; la figura de la intimidad dual de la modernidad y la figura de la intimidad diseminada.

Como me sería muy difícil explicar cada una de ellas, debido al tiempo y espacio, expongo sólo algunos rasgos y características que son adecuados al poema de Autorretrato, ya que no todos los giros encajan con la ideología de Parra, aunque al ir interpretando algunas figuras, se va observando su aplicación. Pasemos a la tercera estrofa:


Por el exceso de trabajo, a veces,
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales,
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!


Las figuras que el poeta nos representa en general, tienen que ver con los grandes giros poéticos sobre la intimidad narrada, y por supuesto con la correlación en las formas de representación social del espacio, (en lo propio, en lo privado, oye, escucha y ve, mientras que en lo ajeno, en lo público, tenemos: el trabajo, el aire, los ruidos, los crímenes) e incluso la tierra conocida o gobernable(6), de los territorios que la constituyen -económica y políticamente dominadas o dominables- apuntan a una modificación de tiempos y acciones. Él desea, que ya no se hagan más injusticias con el hombre que trabaja excesivamente para sobrevivir. Él dice, que al final sólo quedan las manos y mejillas blancas como cadáver, con pocos pelos, y además con negras arrugas. Él nos da toda una visión de su intimidad como sujeto inserto en un espacio público.

Pero sigamos con la división de los cuatro elementos que podrían darnos una mediana visión en cuanto a los aspectos externos e internos del sujeto.

Tiempo: presente, veo, oigo, escucho y observo, él dice: "veo formas extrañas", "oigo carreras locas", "Risas, conversaciones criminales".

Espacio: lugar indeterminado, puede ser en cualquier lugar.

Interior: a causa del exceso de trabajo, ve distorsionada la realidad, se siente y se ve a si mismo como cadáver. Además se nos presenta como representante de la desgracia y muerte de la humanidad.

Exterior: la política y economía de cada país, se ve reflejada en la organización y distribución de los bienes producidos. Este producto "salario", es el resultado de leyes impuestas al trabajador, en este caso, el exceso de trabajo mal pagado, es el factor principal que ocasiona la alucinación y locura en el ser humano; por lo tanto, lo físico se encuentra intrínsecamente relacionado con los estados emocionales del hombre.

El predominio de la intimidad, como espacio reductor de la memoria es uno de los aspectos fundamentales en el Autorretrato de Nicanor Parra, ya que de este modo describe los sentimientos y recuerdos de un trabajo que lo llevó a la ceguera, a la vejez, a la miseria y por consiguiente al filo de la muerte.

Pero lo extraordinario de este poema, es la dicotomía en la que se conectan varias distinciones secundarias; por ejemplo, el mensaje de Parra es individual, pero su código es colectivo, o sea:


Por lo tanto, en Parra encontramos un mensaje intencional, el cual es arbitrario y contingente, mientras que el código es sistemático y obligatorio para cualquier comunidad de hablantes.

La cuarta estrofa, vuelve a retomar las palabras iniciales que van dirigidas a la juventud, dando un cierre al poema y concluyendo con una reflexión, que dice:


Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.


En esta estrofa no sólo vemos un despojamiento de aquello que tenemos almacenado en la memoria, sino que propone un cambio en el espacio público; él vacía su intimidad al presentarnos sus recuerdos y experiencias, al manifestarnos su inconformidad ante cierto espacio y tiempo. Pero ese espacio y tiempo, nos remiten a una significación del error o verdad, a la que se podría referir. Ya que, cualquier discurso poético, nos presenta ciertas afecciones, en las cuales se:

En este discurso poético, Parra nos presenta una situación vivida, por lo tanto, a él no le queda más que advertir a los jóvenes del peligro de caer en la misma situación. Todo esto, supone, no el paso a lo privado, que es resultado de los cambiantes escenarios del trabajo y del mercado, sino el paso a lo público, que es el sistema económico y político que regula la mano de obra barata, la explotación del hombre y la miseria como resultado de un modelo previo.

Como lo habíamos dicho antes, el poema de Autorretrato nos presenta unas pinceladas del espacio emocional íntimo, que es resultado de un espacio público, pero, que además genera ciertos espacios en el universo, sobre estos espacios Miguel Marinas nos dice, que:


De esta forma, surgen nuevas representaciones del sujeto, que no son meras operaciones técnicas, internas a los discursos de gremio (la filosofía, la literatura) , sino como definición de un mundo de prácticas nuevas. Promueve un cambio, no sólo en la palabra, sino en la interioridad del ser. De esta manera, la intimidad moderna adopta estas dos figuras. Una más cercana al sujeto formal-universal, que se vacía y universaliza a costa de la experiencia del hombre. De esta forma sujeto lógico porta la palabra, que se convierte en la función predicativa que es potencialmente universal.

Pero hagamos la misma operación que hemos venido realizando, y veamos qué elementos significativos encontramos en esta última estrofa.

Tiempo: pasado "fui tal como ustedes", "Soñé fundiendo el cobre", y pasa a un presente "Aquí me tienen hoy". Además del tiempo que menciona en horas trabajadas, "quinientas horas semanales".

Espacio: el mismo lugar indeterminado, "detrás de este mesón inconfortable", que puede ser cualquier aula de clases.

Interior: "Soñé fundiendo el cobre / Y limando las caras del diamante:", sentimientos, ilusiones, añoranzas y sueños irrealizables de cuando fue joven.

Exterior: a causa del exceso de trabajo, por las quinientas horas de clases semanales, lo han dejado embrutecido y con el aspecto de un ser que se encuentra destrozado, golpeado e insultado por el espacio público.

En la estrofa hay un interés en la terminología, que es la heredera no pasiva del decir poético sobre la intimidad, este decir, radica en la intervención de ese doble discurso filosófico-político y por consiguiente se observan los efectos de transformación en los espacios sociales de la enunciación.

En esta enunciación del poeta, encontramos que la médula de su poesía, está en el discurso filosófico-político y que tiende a una concientización de la sociedad. Por ejemplo, tanto en su artefacto La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas, como en el de Autorretrato y en otros más, encontramos la esencia enunciativa que irrita al oficialismo de izquierda, perteneciente a su espacio y época.

Sergio Marras realizó una entrevista a Nicanor Parra, en donde, en un diálogo muy extenso se ve todo un enfoque político e ideológico muy interesante. Aunque, de esta conversación, sólo citaré algunos párrafos que me parecieron apropiados al análisis que vengo desarrollando de los espacios exteriores e interiores que se van vaciando, por la vivencia misma del ser humano. Marras pregunta a Nicanor: ¿Qué siente al mirar hacia atrás?


A través de esta descripción de estados de cosas, Nicanor Parra, nos va explicando lo que denota su poema de Autorretrato, en él se descubren una infinidad de imágenes significativas, que de hecho las he ido analizando apoyándome en la teoría de la intimidad narrada. Este poema se abre para construir dimensiones de lo íntimo en las que la interlocución tiene que ver con el «oído interior» (9) al que el interlocutor habla «a grandes voces». Por lo tanto, encontramos un paralelismo entre la profundidad de lo escrito en el saber y de la experiencia interior, que también se escribe. En otras palabras:

Esta doble apertura del carácter relacional de la intimidad, la escucha y el escribir, formula una intimidad en la interlocución: se cuenta mediante el recurso a un interlocutor interno que ya no es daimon ni conciencia, sino un lugar vacío, nombrado por la metáfora de la profundidad.

Contar esta intimidad sobre su vivencia como maestro y ciudadano de cierto lugar, presupone profundizar en las connotaciones de la «caída» gnóstica, maniquea en el espacio vacío del sujeto, que por otra parte, esta intimidad predomina en un espacio de la memoria, que es uno de los aspectos fundamentales para poder vaciar la palabra poética. Un ejemplo muy palpable es cuando él nos habla de ese fatalismo, que va creciendo pausadamente en cada estrofa del poema: "¿Qué les dice mi cara abofeteada? ", " ¡Para qué hemos nacido como hombres / si nos dan una muerte de animales! ", "Observad estas manos / Y estas mejillas blancas de cadáver", " ¡Estas negras arrugas infernales! ", y termina con los siguientes versos, "Aquí me tienen hoy", "Embrutecido por el sonsonete / De las quinientas horas semanales".

Nos encontramos con la fatalidad, la muerte, el dolor y la injusticia, que va discurriendo a lo largo de su poema. Otra pregunta interesante que se relaciona bastante bien con esto, es cuando Marras, pregunta ¿Pero, por qué ese fatalismo tan profundo? ¿Usted no cree que ha habido en la historia del hombre una tendencia progresiva hacia la igualdad, hacia la justicia? y Nicanor contesta:


En sus poemas encontramos una tarea moral ligada a esa forma de representación poética, que contiene un repliegue espacial propio del sujeto y, que se contempla en un mundo externo, ya de por si demasiado amplio y cambiante. De esta forma llegamos a entender el poema de Autorretrato como un despojamiento de esa intimidad, que tiene como tarea escribir y escuchar la escritura interior del sujeto, la cual necesita vaciar de su interior, para fundar la relación con el espacio controlable.

El poema de Autorretrato, sí logra transmitir esa fuerza e inquietud filosófica, que se transmigra a través de la piel, causando el efecto propuesto por el emisor, la fatalidad y la muerte son causas de la injusticia social, tema que desarrolla con bastante precisión en su poema.

Autorretrato se pone a la orden del día, los problema de los maestros mal pagados y explotados, especialmente en Latinoamérica; de hecho, en México es un tema de actualidad, que ha causado marchas, plantones y golpes entre los maestros y los granaderos. En fechas pasadas, se escribió un artículo, en donde se manifiesta la inconformidad de los maestros, que llevaban más de 21 días manifestando su inconformidad, ellos exigen mejoras salariales y laborales. En el conflicto intervienen más de 40 mil maestros que proceden del Distrito Federal, Baja California Sur, Michoacán, Veracruz, Yucatán, Hidalgo, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca.(10) Como vemos, este sentimiento de impotencia y miseria no sólo se ve manifestado por Nicanor Parra en su tierra, sino que es un fenómeno de trascendencia universal.


BIBLIOGRAFÍA

Bañuelos, Raúl, La antipoesía de Nicanor Parra, Editorial Universidad de Guadalajara, México, 1991, pp. 42.

Flores, Angel y Medina, Dante, (compiladores), Aproximaciones a la poesía de Nicanor Parra, Editorial Edug, México, 1991, pp. 207.

López de la vieja, M. Teresa, Figuras del logos, entre la filosofía y la literatura, Editorial Fondo de Cultura Económica, España, 1994, pp. 300.

Marras, Sergio, América Latina, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 1992, pp. 478.

Martiaren, Raúl, "Conflicto Magisterial", periódico Siglo XXI, del día 29 de mayo de 1997.

Ricoeur, Paul, Teoría de la Interpretación, Discurso y excedente de sentido, Editorial Siglo XXI, México, 1995.

Notas:

1. Goic, Cedomil, "Recursos expresivos", Aproximaciones a la poesía de Nicanor Parra, por Angel Flores y Dante Medina, (compiladores), Editorial Edug, México 1991, p. 59.

2. Rodríguez Fernandez, Mario, "Nicanor Parra, destructor de mitos", Aproximaciones a la poesía de Nicanor Parra, Angel Flores / Dante Medina, (compiladores), Editorial Edug, México, 1991, p. 47

3. Morales, Felipe, "Poesía: equilibrio de la palabra", Cuadernos de comunicación, número 1, Julio 1975, México, p.52.

4. R. Barthes, Sade, Fourier, Loyola, Seuil, 1972

5. López de la Vieja, M. Teresa, (ed.). Figuras del logos entre la filosofía y la literatura, Editorial Fondo de Cultura Económica, España 1994.

6. No es banal que el destinatario de las Confesiones de Agustín de Hipona, sea el «género humano»: «apud te narro haec generi meo, generi humano» (Libro II, cap. 3).

7. Ricoeur, Paul, Teoría de la interpretación, Discurso y excedente de sentido, Siglo XXI, México, primera edición en español 1995. p. 17.

8. Marras, Sergio, América latina, Editorial Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 1992, p. 374.

9. Op. cit., América latina, p. 378.

10. Nota, algunos datos fueron tomados del artículo de Raúl Martiarena, escrito en el periódico Siglo XXI, del día 29 de mayo de 1997, pág. 4, correspondiente al tema del día, "Conflicto magisterial".



Regreso a la página de Argos 7/ Ensayo