FERNANDO CARLOS VEVIA ROMERO
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Los Congresos científicos: Acarreados de corbata
(Fragmentos de una semibiografía)



Allá en la infancia precientífica pensábamos que los Congresos científicos funcionaban de la siguiente manera: muchos señores con barba y lentes se reunían para discutir un problema serio. Cada uno de ellos aportaba lo que sabía. Se peleaban un poco y al final la Ciencia avanzaba.

La entrada en la edad adulta desvaneció esas ilusiones junto con la de los Reyes Magos. Los Congresos funcionan de otra manera. Una voz sexy y melíflua le llama a usted por teléfono. Una lluvia de bellas palabras acerca de una reunión científica ablandan los mecanismos de defensa. De repente se desliza una frase, como la serpiente en el paraíso: "Va a venir gente de México ... Don Susanito Rocalta...". Si usted no reacciona en ese momento, pronto se verá en la puerta del paraíso con una manzana medio mordida en la mano y un ángel portador de lanzallamas detrás de usted. Entonces se preguntará: "¿Qué pasa? " Trataremos de dar respuesta a esa pregunta.

Desde que los mayas platicaban con los aztecas en Cacaxtla (bellísimo nombre que se mastica como una hierba sagrada de las que dan acceso a los dioses), las palabras "viene de México",son un conjuro, un sintagma mágico, el inicio de un aquelarre iniciático. Así lo heredaron los Virreyes, para transmitir el terror burocrático y administrativo a las provincias. "En México no ha gustado eso ... Es una orden que viene de México...".

El Congreso se organiza en torno a Don Susanito. El presupuesto se destina al avión de Don Susanito y acompañantes sus licores y digestivos, a su suite en el Hotel y sus comilonas, sin faltar su Alka Seltzer.

Llegado el día, usted ocupa su lugar en la mesa, donde otros cinco acarreados como usted esperan desde cuarto para las nueve de la mañana. "No llegó el avión de Don Susanito por la niebla" se nos dice hacia las once. Lo cual debe traducirse como que Don Susanito se desveló la noche anterior y están tratando de curarle la cruda.

Por fin revuelo de los "fuguillas"; preparan sus cámaras de fotos, sus cámaras de televisión, sus cámaras de video, estiran los cables, golpean los micrófonos para que despierten ... Todo ese revuelo anuncia la llegada de Don Susanito, prócer que "viene de México" ("Fuguillas" son esos personajes que suben y bajan del podium donde se instaló la mesa; checan sin necesidad los pliegues del tapete verde que cubre la mesa y cuchichean con un compañero en lo alto del podium, para dar tiempo a que el público se dé cuenta de su importancia).

Hacia las doce Don Susanito comienza a improvisar sobre el tema;"no me gustan las conferencias solemnes" (traducción:no tengo nada que decir sobre el tema propuesto); "recuerdo que estando en casa de D. Alfonso Reyes le decía yo a Don Telésforo. . . " (traducción: adoradores, aumenten su adoración; les noto un poco tibios. ¿NO ven qué importante soy?").

A las 13 horas termina de contar sus chistecitos y anécdotas Don Susanito, sin que falte alguna admonición babosa como: "la corrupción somos todos ". Se retira de la mesa, "porquedesgraciadamente tiene otros compromisos" según anuncia una bella señora (traducción: Don Susanito quiere sus tragos de mediodía) Tras Don Susanito sale la masa del público, dejando solos a los cinco conferenciantes restantes. Los muchachos de la tele comienzan a recoger sus cables, con la impasibilidad con la que los cirujanos cortan tripas, mientras comentan sobre las adquisiciones del Atlas para la próxima campaña. Allá queda una señora con sus hijos, derramada sobre varias sillas, pues se trajo las zapatillas de vestir, que la están matando y entró a sentarse un rato.En la mesa, la moderadora dice a los acarreados de corbata,"sólo nos quedan treinta minutos; tendrán que condensar sus ponencias en cinco minutos".

En realidad los acarreados de corbata ya han cumplido su función: servir de marco dorado, para la exaltación de Don Susanito Rocalta. Podrían levantarse y retirarse. No lo hacen por un resto de pudor malentendido.

Los fines del Congreso se logran plenamente: las ventas de los libros de Don Susanito, que estaba un poco olvidado vuelven asubir; el o la organizadora del Congreso es invitada a la ciudad de México y presentada al círculo de íntimos de Don Susanito, que a su vez organizan Congresos a los que invitan al o la organizadora, que organiza Congresos a los que asisten, etc., etc. Además el organizador adquiere muchos "tortibonos" en su puntaje personal.

Por último, la organizadora o el organizador pone a trabajar a varios subordinados en la transcripción de las ponencias y en varias noches y días de trabajo tienen un hermoso libro, bello como una primera lágrima, en cuya portada se pone el nombre de la o el organizador con letras muy grandes y luego en algún rinconcito las letras comp. que quiere decir: compilador.

Mientras tanto, por los largos corredores de la desilusión, el acarreado de corbata arrastra las cuartillas de su ponencia. No hay ni rastro de los organizadores; el acarreado primerizo esperaba un refresco, aunque fuera en vaso de deshecho; esperaba despedirse de los organizadores, esperaba quizás (perdón por decir esto) un "gracias", como los agentes Moller y Scolly (o como se llamen esos de los extraterrestres esperan el reconocimiento de sus superiores).

Aún le queda el último trago amargo al acarreado de corbata: no lo sabe, pero ha entrado en la lista de los enemigos personales del organizador o la organizadora del Congreso. ¿Por qué? Misterio. ¿Es mala conciencia por parte del o la organizadora? ¿El temor a que revele los secretos del acarreamiento? Los psicólogos no se ponen de acuerdo. Precisamente van a organizar un Congreso para aclararlo. Y "viene gente de México" ...



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