JUAN ANTONIO LIRA AGUIRRE




La música clásica y el rock




El objetivo general de este escrito es el fenómeno sonoro, particularmente abordaremos la relación existente entre la música de dos dimensiones en apariencia opuestas: la música académica (comúnmente llamada clásica) y la música popular surgida en los Estados Unidos durante los años cincuenta (rock). En especial resulta interesante la asimilación del universo clásico por parte del mundo del rock. Conviene preguntarnos al respecto ¿ de qué manera ha incorporado la música juvenil a su universo sonoro las grandes aportaciones de la academia ?

Nuestra vida diaria está saturada de sonidos de la más diversa naturaleza; consciente o inconscientemente estamos expuestos siempre a la influencia del sonido en su forma más general, así como de la música, que es la más importante manera de combinar los sonidos con el silencio.

Se ha demostrado que la música incide en el comportamiento de los seres vivos, desde los vegetales, pasando por los animales, hasta llegar al hombre. Al respecto se ha desarrollado una disciplina llamada musicoterapia que es utilizada principalmente por los profesionales de la psicología para el tratamiento y la prevención de algunas enfermedades, como la depresión.

La música entre todas las artes, constituye el puente de unión más eficaz entre las diversas culturas que pueblan nuestro mundo. Se ha dicho -con acierto- que es el lenguaje universal por excelencia, ya que nos proporciona placer, estímulo, consuelo y se encuentra altamente valorada por las más diversas sociedades. Muchas veces significa el más puro alivio para nuestras almas y es un verdadero milagro, que ha influido en la humanidad a través de todas las épocas:

Popular o de concierto, folklórica o electrónica, vocal o instrumental, entre muchos otros géneros, la música se presenta ante nuestros oídos como un gran caleidoscopio de sonidos y silencios. Al prestarle un poco de atención a este fenómeno empezamos a valorar justamente el papel que juega el sentido del oído en nuestra vida estética y educativa.

Vivimos con la música, es parte tan esencial de nosotros que difícilmente pensamos en ella como algo ajeno, por lo que pocas veces reflexionamos acerca del oído como una ventana al mundo del conocimiento.

Nuestra facultad de oír es un don extraordinario que muchas veces no valoramos en su justa dimensión. La civilización occidental ha exagerado casi siempre el papel de la vista en el panorama del conocimiento humano, olvidando con frecuencia -o poniendo en segundo plano- al sentido del oído, sin considerar que el sonido en la vida espiritual de los seres humanos es realmente esencial.

La antropología ha dado cuenta de este fenómeno. Si examinamos con detalle la historia de los seres que pueblan nuestro mundo, tenemos que :



De esta manera concluimos que la capacidad para percibir sonidos se encuentra solamente en el más alto grado de la evolución. Así tenemos que la vida diaria y aún más, nuestra ventana al mundo del conocimiento está determinada en gran parte por el sentido del oído. Nuestros oídos están "encendidos" aun en la hora del sueño, son el contacto permanente con el mundo que nos rodea y permiten que el desarrollo intelectual y afectivo que poseemos aumente cotidianamente.

Por todo lo anterior, hemos de subrayar que la mayor parte de nuestra experiencia intelectual está muy ligada al sentido del oído; el aprendizaje del lenguaje y el desarrollo del pensamiento necesitan forzosamente del conducto auditivo, por lo que no podemos prescindir de nuestros oídos en ninguna etapa de la existencia.

Ahora bien, resulta muy interesante subrayar que esta facultad de oír está altamente valorada (algunas veces de manera inconsciente o intuitiva) en una etapa de la vida: la juventud. En muchos casos encontramos un fuerte lazo entre la mocedad y la música. Es una época especialmente orientada, para muchos seres humanos, a la expresión musical.

Durante la adolescencia llegamos a sentir con especial intensidad el poderoso influjo de los sonidos. Tal vez se deba a la esencia pasional que posee la música, que nuestra sensibilidad de adolescentes haya sido especialmente receptiva a esta manifestación cultural.

El complejo mundo del sonido organizado que es la música, se ha dividido arbitraria y tradicionalmente por la brecha generacional. Es casi una leyenda que la música joven sea identificada con la rebeldía y la fuerza más primaria, características de la juventud.

Por otra parte, la versión conservadora, mesurada, fría y racional del mundo musical se relaciona muchas veces con la gran música. Más adelante veremos que estas pretendidas diferencias constituyen solamente aspectos del mismo fenómeno; tanto el rock como la música clásica se encuentran inscritos dentro de una misma línea de continuidad. Este pretendido abismo entre las generaciones no es tan hondo y oscuro, como legendariamente se ha pensado.

Las dos dimensiones -aparentemente opuestas- representadas por la música clásica y el rock pueden definirse claramente.



De la misma manera que en el caso de la definición del arte, el tratar de aclarar con exactitud el significado de lo clásico, no es tarea sencilla. Siempre podremos encontrar una mejor definición del término, que posee una esencia muy compleja. Para efectos de aclaración, hemos de distinguir las dos acepciones más aceptadas de la palabra:

a) Modelo digno de imitarse (definición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua). Es la definición que utilizaremos en esta ocasión, así resulta que toda la música generada por los grandes maestros, es la que consideraremos clásica. De esta manera incluimos en la misma categoría, desde el Canto Gregoriano hasta la música del siglo veinte.

b) Música clásica, estrictamente hablando, es la que se generó en el período que comprenden los años entre 1750 y 1800, teniendo a la forma sonata como el modelo estructural por excelencia. Como representantes más destacados tenemos a Mozart, Haydn y Bocherini, entre muchos otros. La música clásica es el modelo más perfecto de simetría y equilibrio formal; equivale (en el campo de la arquitectura) a la exacta disposición matemática de las columnas que conforman el frente de un antiguo templo griego. Es el clasicismo en el que se llegó al equilibrio perfecto de todas las partes. Durante este período se consolida la formación de la orquesta sinfónica y la profesión de director comienza a tener mucha importancia.


Por otra parte, encontramos que la música popular, es la que proviene del ejercicio cotidiano de los pueblos. En el siglo veinte se ha ido sustituyendo esta noción por la de música comercial, que posee como característica esencial la intervención de los canales electrónicos.

El rock es una forma de la música popular producida y difundida desde sus orígenes por los medios masivos de comunicación, y que ha llegado a generar una compleja industria; así tenemos que en nuestros días el arte y el producto de consumo se han vuelto una sola cosa.

El rock and roll tuvo padres electrónicos: nunca antes alguna otra manifestación musical estuvo tan ligada a la gran red de las comunicaciones humanas, como la radio, la televisión y el cine.

El carácter masivo de este movimiento va íntimamente ligado con su esencia energética, lo que ha hecho que sea la música eminentemente joven; ninguna otra corriente musical del pasado había respondido tan bien a las exigencias de la juventud, tal vez por su esencia de rebeldía, que se manifiesta sobre todo mediante la estridencia, es la música que cuestiona los valores más tradicionales. Ya veremos que la rebeldía y la estridencia no son características privativas del rock, ya que dentro de la misma música clásica encontraremos siempre representantes de la experimentación sonora y de la ruptura sistemática de los esquemas tradicionales.

Hoy en día resulta curioso observar a las diferentes generaciones de música joven que han pasado a lo largo de las cuatro o cinco décadas anteriores. Para la mayor parte de los adolescentes de hoy en día, la música de los beatles y la de otros muchos intérpretes, resulta prácticamente desconocida.

La música popular del siglo veinte, como se le ha llamado al rock, y que nació durante la década de los años cincuenta, poseía la herencia de la gran música negra. La tradición del blues y el jazz influyó esencialmente en esta ruidosa música que gradualmente se universalizó hasta llegar a la mayor parte de los estratos de la sociedad norteamericana contemporánea.

De esa sociedad, tan deseosa siempre de comercializar cualquier producto, el resto del mundo recibió posteriormente el impacto de una música que habría de evolucionar bastante y en muy poco tiempo, para sorpresa de todos sus enemigos o detractores. El rock se consolidó en muy corto tiempo como la música popular por excelencia de la clase media norteamericana, para extenderse rápidamente a las demás capas sociales de la mayor parte los pueblos.

Tiempo después se universalizó esta manifestación tan particular, hasta llegar a la época actual, cuando aceptamos todos al rock como uno de los productos más auténticos o característicos de la segunda mitad del siglo veinte.

La tradición de nuestra cultura occidental que conocemos como música clásica, seria, o de concierto, entre otras muchas denominaciones que no acaban de definirla bien, posee un complejo significado. El gran mosaico que representa lo que llamamos música clásica, en virtud de su dinamismo y gran alcance es difícil de especificar. Al respecto el crítico y musicólogo Juan Arturo Brennan nos dice:

Para una buena parte de la juventud actual, esta gran música se representa la mayoría de las veces con una imagen muy distorsionada. Estos compositores parecen así, una especie de seres de un pasado cada vez más lejano y monótono, y aparentan la seriedad y la formalidad como valores que se contraponen a la irresponsabilidad juvenil. Si examinamos con mayor detenimiento el legado artístico de estos creadores, encontraremos sorpresas que no excluyen el buen humor y la ironía más fina.

El mayor problema que nos separa del conocimiento de esta gran música es la falta de una adecuada apreciación musical: en otras palabras la educación de ese importante sentido (el oído) del que ya hablamos, es indispensable para poder disfrutar de las obras maestras de la música de concierto.

En este caso es suficiente con distinguir a grandes rasgos los períodos en la historia de este arte milenario: Edad Media, Renacimiento, Barroco, Clasicismo, Romanticismo, Impresionismo, Expresionismo, Atonalismo y muchas otras corrientes contemporáneas que han llegado en años muy recientes hasta la más atrevida experimentación formal y armónica.

Para la mayoría de los jóvenes, la tan nombrada música seria refleja el mundo de los adultos y su acartonado esquema de valores formales. Esta visión superficial y equivocada de la música de concierto ha disminuido en cierto grado gracias a la difusión que han dado los grupos de rock a las grandes obras. Son muchos los intérpretes de rock que han incorporado a sus composiciones los elementos propios del universo sonoro característicos de la música clásica.

Es muy importante señalar que dentro de la misma música de concierto se han generado expresiones experimentales, por lo que no es extraño que la música seria de la segunda parte del siglo veinte haga uso de los instrumentos eléctricos como el sintetizador y también de objetos que producen sonidos y que no son propiamente instrumentos musicales, como una puerta, botellas o unas cadenas, por servir como ejemplos, pero cualquier objeto capaz de producir sonidos se ha integrado a la música concreta.

Esta música de concierto, desde su interior propicia algunos movimientos tan experimentales y atrevidos que muchas veces rebasan las mayores estridencias de los grandes grupos de rock. Al respecto es notable el trabajo del compositor francés Pierre Henry, quien ha producido importantes obras (Variaciones sobre una puerta y un suspiro). Este artista, a principios de los años sesenta trabajó con un ensamble de rockeros (entre los que se cuenta al grupo Spooky Toot) y produjo trabajos muy atrevidos.

Dentro de la tradición de la música de concierto destaca el género operístico. La ópera, que nació alrededor del año 1600 en Italia, es la representación teatral de una historia, en la que cada personaje canta lo relativo a su papel. Esta forma musical fue bastante popular durante muchos años e incorporó numerosos aspectos de la música popular.

En el presente siglo, el compositor estadounidense George Gershwin incorporó al mundo de la ópera la tradición de la música negra, específicamente el blues. Esto es notable en su famosa obra Porgy and Bess. De esta manera vemos que es muy frecuente que los compositores formales incorporen con mucha fortuna las tradiciones de la música popular. La prematura muerte de Gershwin nos privó de los posibles experimentos que pudo hacer con los nacientes ritmos del rock and roll de los cincuenta, ya que se interesó bastante en la música de películas y también elaboró composiciones para el teatro musical.

Por otra parte, también es notable que el universo sonoro de la música de concierto de nuestro siglo, haga un uso cada vez más amplio del elemento de la música que estuvo relegado a un segundo plano durante mucho tiempo: el ritmo. Esa inclinación a explotar como nunca antes las posibilidades rítmicas, acercan también a los dos mundos que estamos analizando. Hasta el siglo pasado, las intervenciones del percusionista estaban muy limitadas; abundan las anécdotas acerca de los músicos de orquesta (que tocaban percusión) y que salían muy bien vestidos para todos los conciertos, pero que parecían estatuas, por su casi nula intervención.

Sobre este aspecto es muy famoso el ballet de Igor Stravinsky llamado La consagración de la primavera, estrenado a principios del siglo y que explota una amplia gama de instrumentos de percusión (tambores, platillos, timbales, gongs, láminas, entre muchos otros).

La década de los años 50's atestiguó el nacimiento de una corriente musical que llegó para quedarse, más allá de una simple moda pasajera. Originalmente llamado rock'roll, se convirtió años más tarde simplemente en el rock que generó numerosas variantes, o corrientes.

Se ha hablado del folk rock, heavy metal, rock progresivo, rock gótico, alternativo, y hasta se llega a etiquetar de "inclasificable" (que es una auténtica paradoja) a una corriente del rock actual. Estas clasificaciones nos hablan de una gran variedad de alternativas dentro de la misma música joven.

Este fenómeno, que resultó perdurable, propició el nacimiento de diversos conjuntos e intérpretes que hicieron época y a quienes sus seguidores convirtieron en héroes, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Bob Dylan, Jim Morrison, Beatles, Rolling Stones y muchos más. Lista que continúa hasta nuestros tiempos con agrupaciones de más reciente formación como The Cure, Depeche Mode, Dead Can Dance, The Art of Noise, U2, The Sisters of Mercy, entre muchas otras bandas que han continuado con la tradición, experimentando constantemente.

En opinión de los músicos académicos, el fenómeno del rock presenta como el aspecto más interesante, su esencia masiva:

En sus orígenes, el rock and roll pareció a la mayor parte de los adultos un simple y estridente sonido que no tardaría mucho en ser olvidado. Es curioso cómo los jazzistas (que también heredan la tradición del blues y la música negra), hablaron muy mal de la naciente ola rocanrolera.

Los críticos más feroces observaron entonces, con acierto, que se trataba de una música especialmente primitiva y ruidosa, sin mayor riqueza armónica que la de dos o tres acordes elementales. Pero es un hecho innegable que la naturaleza primitiva de esta música fue capaz de unificar en una sola voz a las juventudes de todo el mundo. A la original crudeza del sonido propio de la década de los años cincuenta, siguió un periodo de maduración en los sesenta, donde se incorporaron poco a poco los avances propios de la música clásica.

Al mismo tiempo se hacen presentes elementos característicos de las diversas culturas del mundo (lo que se conoce como música étnica), enriqueciendo aún más a la naciente música de la juventud. Al respecto es notable la utilización de la cítara y la tabla (propios de la música de la India) en algunas canciones de los Beatles y de los Moody Blues en plena década de los años sesenta.

Lo anterior nos muestra de alguna manera el camino que tomaría la música en los siguientes años; en la actualidad vemos que este fenómeno se hace cada día más presente: es muy común encontrar la influencia de la música árabe, africana, hindú y de otros países en las canciones de los rockeros contemporáneos. Así se hace muy evidente la globalización cultural. Esto también se conoce como música mundial, en la que las barreras entre las diversas culturas y géneros tienden a desaparecer, o en todo caso, a disminuir.

Al transcurrir de los años, los músicos que poseían la facultad de pensar y que adoptaron una actitud abierta, consideraron que su música podría ser artística, más allá de la simple banalidad. Se dieron cuanta que no bastaba ya con la elemental energía y las buenas intenciones de la original música primitiva.

Paulatinamente se fueron integrando a los grandes grupos algunas personalidades que ya tenían estudios de conservatorio. Así no resulta extraño que el tecladista de The doors, Ray Manzarek, quien estudió desde la infancia piano, armonía y composición, dotara al sonido del grupo de una verdadera base armónica, que lo diferenciaba de la mayoría de sus contemporáneos. Estamos hablando del año de 1967.

El crecimiento de la música rock abarcó diversos aspectos, ya que la mayor creatividad y pretensión artística del movimiento, requirió de una mayor extensión en las composiciones: esta creciente madurez se manifestó en la estructura de las canciones, antes muy simples y de dos o tres minutos de extensión, en los sesenta (finales) llegaron a presentarse canciones de veinte y treinta minutos de duración.

Lo anterior nos habla de la tendencia general que tiene toda música verdaderamente artística: ésta necesita de la extensión temporal para expresar las ideas sonoras más desarrolladas. En ello encontramos otro parecido con la música de concierto, ya que las formas clásicas, al evolucionar, casi siempre han tendido a extenderse.

Durante la década de los años sesenta resulta notable la asociación entre The Beatles, y el productor y arreglista George Martin, quien amplió las posibilidades del conjunto al incorporar los arreglos de orquesta a su contexto musical. La canción Eleanor Rigby, es el ejemplo más conocido acerca de esta combinación de elementos, que se integran perfectamente.

Estos experimentos fueron muy importantes para el desarrollo y la madurez del rock; posteriormente apareció (durante la década de los años setenta) la corriente conocida como rock progresivo, en la que se llegó a niveles de insospechada calidad técnica y artística. Este movimiento posee muchos puntos de contacto con la música de concierto, ya que incorpora elementos propios de la sabiduría musical en una permanente indagación.

Toda música verdaderamente artística está buscando constantemente el cambio; la experimentación es parte esencial del verdadero arte. Una de las anécdotas más célebres al respecto nos dice que al ser presentada la quinta sinfonía de Beethoven (que rompió definitivamente el esquema de la sonata clásica y en su momento fue una obra de gran alcance experimental), un crítico consideró a esta composición como abominable y la comparó a "un león herido dentro de una jaula". Esto nos habla de la habitual resistencia al cambio que predomina muchas veces en la escala de valores de una sociedad.

Los dos mundos, aparentemente opuestos e irreconciliables, encuentran un campo muy apropiado de experimentación y convivencia en la década de los años 70's. Presenciamos entonces la unión de la gran cultura, con lo popular, de lo eterno con lo fugaz, de lo universal con lo particular, y de lo abstracto con lo concreto.

Esta década fue particularmente importante en el desarrollo de la música juvenil. Se ha dicho que el rock adquirió su mayoría de edad. A la energía visceral de los rockeros antiguos, se empezó a añadir el conocimiento técnico del músico de escuela. Al respecto hay quien opina que el rock se graduó en la Universidad, ya que fueron muchos los egresados de conservatorios que empezaron a ver como una posible ocupación el formar grupos de rock, o también integrarse a ellos.

La madurez y la responsabilidad ya son una parte importante de este escenario artístico. Se crea entonces la corriente llamada rock progresivo (flash-rock, tecno rock o rock de fusión). En esta tendencia están integrados perfectamente los dos mundos en unidad, y se llegaron a producir obras realmente notables.

A partir de la aparición de esta tendencia, la música de rock se bifurca. Por un lado encontramos la tendencia popular o comercial, que sigue fielmente la línea marcada por los medios masivos de comunicación y que solamente propone el ritmo para pasar el rato, que va ligado la mayoría de las veces al baile, al momento que pasa. Lo efímero, banal y superficial en su máxima expresión; esta música cumple una función más bien social.

En el otro extremo encontramos al rock artístico o progresivo, que pretende crear música con verdadera calidad y busca extenderse en las conciencias de los verdaderos oyentes. Músicos verdaderamente talentosos y capaces buscaron desde fines de los años sesenta la categoría artística del rock, que rebasa el aspecto puramente visceral y busca la trascendencia; en esta música el desarrollo de la técnica es fundamental.

El rock progresivo rebasó desde sus inicios las fronteras de lo puramente musical, ya que observamos una asociación con los demás aspectos de la cultura. Es frecuente encontrar que los temas de las canciones hagan referencia a la literatura, la pintura, la política, la historia y demás aspectos de la sabiduría humana. También es interesante notar que este "rock progresivo o no comercial" desarrolla la categoría del disco como objeto artístico: la portada pasa a ser parte importante del concepto general, por eso resultó frecuente que algunos notables artistas plásticos, participaran en la elaboración de las portadas.

Paradójicamente, este rock con pretensiones artísticas y no comerciales, generó una dimensión aparte dentro de la industria discográfica, con abundantes ganancias por los millones de discos vendidos, en algunos casos extraordinarios.

Al comenzar la década de los años setenta se fundaron agrupaciones realmente notables, como Emerson Lake & Palmer (con la participación estelar del pianista Keith Emerson, verdadero virtuoso del teclado y compositor de talento); Yes (que incluyó dentro de sus músicos estrellas a Rick Wakeman, un brillante pianista que incorporó al grupo instrumentos antiguos como el clavecín y el órgano tubular); Premiata Forneria Marconi, grupo italiano (con profesionistas egresados del Conservatorio de Milán, y que incluyen elementos de la música polifónica coral dentro de sus composiciones); Gentle Giant (otro interesante experimento sonoro que de igual forma estaba integrado por ejecutantes clásicos y que llegaron a mezclar los más electrizantes sonidos, con la polifonía antigua, tan característica de la Edad Media y el Renacimiento).

La fusión entre los dos mundos tuvo que lograrse mediante el trabajo y la experimentación cotidianos. Lograr esta unidad sonora entre los instrumentos eléctricos del grupo rockero y el gran ensamble de la orquesta sinfónica, supuso muchos intentos fallidos. Un ejemplo de madurez artística y creativa en la integración de los dos mundos, lo encontramos ya en el disco en vivo que grabó el grupo británico Procol Harum con la Orquesta Sinfónica y el Coro de Edmonton (Canadá), en 1971.

La antigua costumbre de rescatar piezas del pasado y hacerles un arreglo, encontró un campo muy propicio dentro del rock progresivo. Al interpretar las piezas clásicas con los modernos instrumentos eléctricos, se abrió una amplia gama de posibilidades estéticas.

Al respecto es muy ilustrativa la historia del grupo SKY. El virtuoso guitarrista y compositor John Williams (quien dedica una parte importante de su actividad profesional a ofrecer recitales formales), concibió a finales de la década de los años setenta la posibilidad de fusionar las pirotecnias propias del rock, con la más depurada maestría académica. Para tal proyecto invitó al tecladista Francis Monkman, quien había trabajado en el grupo de rock Curved Air, y era capaz de manejar los antiguos instrumentos de teclado (antepasados del piano), como el clavecín y la espineta. Su agrupación se dedicó principalmente a la interpretación de temas antiguos, a la luz de las modernas técnicas de grabación.

El rock progresivo, logró constituir en un monolito las diversas corrientes de la música "vieja" y "nueva", para integrarlas en un todo orgánico. Por primera vez en la historia de la música se abolió esa barrera que divide tradicionalmente a los adultos de los jóvenes. El encuentro de la música clásica con la energía juvenil conformó un producto que fue más allá de la simple superposición de elementos.

El acercamiento al mundo del rock por parte de los músicos clásicos, también ha sido múltiple, así tenemos que el famoso director de orquesta y compositor Leonard Bernstain opina sobre la calidad melódica de las canciones de los Beatles: le parece que algunas de ellas tienen una perfección muy cercana a las canciones de Schubert, Schumann, Mahler y Brahms.

De la misma manera es muy notable la influencia de la música popular en su célebre Misa, que el mismo autor subtituló como Pieza teatral para ser interpretada por cantantes, ejecutantes y bailarines, grabada en 1971, y que hace uso de un ensamble de músicos que tocan guitarras eléctricas, batería, así como los demás recursos e instrumentos propios de un grupo de rock and roll. Esta Misa utiliza el himno latino que proviene de la Edad Media y se alterna con algunas letras en inglés, que más bien parecen una canción popular.

Por otra parte, es interesante destacar en esta Misa la notable influencia de la música negra: el blues y el jazz. Del mismo modo vemos que esta obra es un ejemplo de la disolución entre los límites que tradicionalmente separaron a los géneros musicales.

También es notable el intento de un rocanrolero profesional por pisar los terrenos del compositor clásico. Al respecto tenemos El Oratorio Liverpool de Paul Mc Cartney. Para el 150th aniversario de la Sociedad Filarmónica Real de Liverpool (The Royal Liverpool Philharmonic Society), esta institución comisionó al ex-beatle para componer una obra de grandes dimensiones que se clasificaría como oratorio (gran fresco sonoro con orquesta, coros, solistas). Esta forma se desarrolló sobre todo durante los periodos barroco y clásico, dentro de la historia de la música de concierto.

A pesar de no saber leer ni escribir música, Mc Cartney compuso la obra del mismo modo que una canción popular y resultó necesario que se la tocase y cantase a un músico de academia (en este caso Carl Davis), quien la transcribió al lenguaje de las notas sobre un pentagrama, para ser interpretada.

Esta obra se estrenó en el año de 1991 y fue grabada en un concierto realizado en la catedral de Liverpool. Intervinieron en ella la Orquesta Filarmónica y el Coro Real de Liverpool, así como la soprano Kiri Te Kanawa, la contralto Sally Burgess, el tenor Jerry Hadley y el bajo Willard White. Todos dirigidos por Carl Davis.

Por otra parte, en opinión de uno de los más famosos compositores de música de concierto de la vanguardia experimental, el alemán Karlheinz Stockhausen, la interacción entre la música seria y el rock, ha dado frutos interesantes, sobre todo en la utilización de la tecnología a gran escala, y en la experimentación armónica. En su opinión la música de rock, incorporó y desarrolló las posibilidades técnicas que había difundido la música nueva, llamada de vanguardia: principalmente lo relativo a la electrónica, la técnica de los amplificadores, del micrófono, y de la formación de sonidos sintéticos. La música "de laboratorio" (que es la producida principalmente en un estudio de grabación) empezó a desarrollarse a gran escala.

También le parece importante resaltar a este compositor alemán, lo que concierne al campo de la melodía, ya que han existido algunos grupos británicos (como los Moody Blues, Procol Harum, Rolling Stones, Beatles) que se inspiraron algunas veces en temas de principios del Renacimiento e incluso de la Edad Media. Este fenómeno constituye la reelaboración de temas muy antiguos, que es una vieja costumbre dentro de la misma música de concierto. En resumen, Stockhausen afirma que la participación de los rockeros en el amplio panorama de la música de nuestro siglo, ha sido como un soplo de aire fresco.

Músicos profesionales egresados de los conservatorios europeos y estadounidenses -principalmente-, han dedicado parte de su actividad al ejercicio del rock. Como ejemplo de ello tenemos que los compositores David Bedford y David Palmer han trabajado con los grupos de rock Camel, Mike Oldfield, Jethro Tull, entre muchos otros.

Es notable, como otra muestra de ello, que el compositor David Bedford llame a Mike Oldfield (guitarrista y célebre creador de la pieza Campanas tubulares, tema de la película El exorcista), y a Chris Cutler (baterista del grupo Henry Cow) para que intervengan como solistas en la interpretación de su poema sinfónico Stars End (grabado por The Royal Philarmonic Orchestra).

También es importante la carta que recibió Keith Emerson (tecladista y líder del famoso grupo de rock progresivo Emerson Lake & Palmer) de parte del compositor argentino Alberto Ginastera, para felicitarlo por el excelente arreglo que hizo de su Toccata, y que utiliza al máximo los recursos tecnológicos con los que se contaba en el año de 1973.

La fructífera corriente del rock progresivo, originó algunas otras escuelas que han continuado con la fusión de los diversos géneros musicales. Hoy se habla de new age, música mundial, alternativa, entre muchas otras. En años más recientes se han dado a conocer agrupaciones de todas partes del mundo que continúan la búsqueda de nuevas combinaciones sonoras. Es muy conocido el grupo Enigma que ha hecho una reelaboración y mezcla de las legendarias melodías del Canto Gregoriano, combinándolas con cajas de ritmos y efectos de estudio.

Por otra parte encontramos a la cantante escocesa Lorena Mc Kenitt quien ha utilizado viejos temas del Renacimiento y la Edad Media para crear una música característica de este fin de milenio, con matices de new age. Actualmente resulta de mucho interés el trabajo que está desarrollando el grupo europeo Dead Can Dance, al combinar diversos aspectos de la música antigua con los elementos eléctricos propios del rock y sonidos de la música étnica de diferentes países, dando como resultado un producto de gran calidad estética.

La experimentación y la fusión siempre van a tener un campo muy propicio en el encuentro del mundo académico y los grandes grupos del rock.

Las más recientes publicaciones sobre la historia de la música occidental incluyen la mayoría de las veces un capítulo sobre el jazz y el rock. Al reflexionar sobre el futuro general de la música, los teóricos e historiadores consideran a la explosión de la música pop y folk como elementos que sin duda condicionarán e influenciarán a la música de concierto, de las nuevas generaciones de compositores. Esta música juvenil, como ya hemos visto, está condicionada en gran parte por los medios masivos de comunicación. El futuro del rock y del resto de la música popular depende en gran parte de las opciones que puedan ofrecerse a los espectadores (en este caso, escuchas).

Esta verdadera aventura del sonido está muy cercana a tener una influencia realmente notable sobre las mentes de los oyentes. En palabras del compositor Iannis Xenakis:

Por último, resulta muy interesante considerar que el rock y la música clásica han convivido en escenarios que rebasan ya al terrestre. A partir del año de 1977, las naves Voyager I y Voyager II, que fueron lanzadas desde Cabo Cañaveral, en Florida, incluyeron en su cargamento un mensaje para otros mundos.

Este mensaje llevó una serie de imágenes y sonidos que representan las escenas principales de nuestro planeta y sus habitantes; el mensaje humano dirigido a otros mundos incluye muestras del Canto Gregoriano, los ritmos de Chuck Berry, una fuga de Bach, una sinfonía de Beethoven, La Consagración de la Primavera de Stravinsky y la Rapsodia en Azul de Gershwin, entre otras obras.

El mensaje humano, fue lanzado al espacio gracias a la tecnología de los últimos veinte años. Esta tecnología también nos permite a todos nosotros el contacto entre los diversos géneros musicales, que hoy más que nunca, conviven en la gran unidad de la música del hombre.

1.

1 Menuhin Yehudi, Curtis W. Davis

La música del hombre, p. 1

Fondo Educativo Interamericano,

U.S.A., 1981.

2.

2 Menuhin Yehudi, Curtis W. Davis

Ibídem, p.18

3.

3 Brennan, Juan Arturo

Cómo acercarse a la música, p.24

Plaza y Valdés/SEP, México 1988.

4.

4 Mennuhin Yehudi/Davis Curtis W.

Ibídem, p. 285

5.

5 Ibídem, p. 140.




Regreso a la página de Argos 6/ Ensayo