Raúl Bañuelos

Octavio Paz y la Utopía:
Una aproximación lírica

Departamento de Estudios Literarios
Universidad de Guadalajara

Lección bien aprendida por quienes tomaron parte del movimiento modernista hispanoamericano y propiciaron los primeros hechos de independencia cultural de nuestros países, y que también provocó un tipo de poesía crítica. Escribió Darío criticando al imperio del norte: ¿seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después? (En Cantos de vida y esperanza).

La poesía hispanoamericana es también una forma de enseñanza (la más alta quizás). Decía Borges: "El arte es como ese espejo / que nos revela nuestra propia cara". En unas gotas de poesía experimentamos el universo, la casa, el cuerpo que vivimos, la calle, la ciudad y el país en que vivimos. En Huidobro experimentamos la angustia del hombre moderno. La poesía como una manera también de entendernos en el mundo, de palparnos el pulso, de sentirnos el ritmo, de oir la respiración de la especie humana. En Neruda conocemos nuestra geografía latinoamericana y nuestra historia, por una parte. En Neruda también hay otras cumbres. Neruda no solamente es Canto general; es también los poemas amorosos, como la cumbre de Cien sonetos de amor; y es el poeta juguetón pero profundo de Estravagario; y es el poeta de las pequeñas cosas magnificas de las Odas elementales; Neruda es muchas cumbres.

La poesía también como un testimonio de la belleza y de la sabiduría como en Antonio Cisneros y en una anécdota escriturada estremecedoramente. Me refiero a un poema donde Antonio Cisneros habla de una ballena que muere cerca de un pueblo a la orilla del mar; es un pueblo muy pobre, dice él: "pobres entre los pobres', y la ballena provoca desazón entre los políticos, que dicen "van a espantar el turismo", pero entre los pobres provoca alegría. Dice Antonio Cisneros que los más hábiles pescadores fueron armados para ir con los mejores cuchillos a destazar a la ballena en el mar y tuvieron para comer durante muchos días y hubo aceite para alumbrar las noches.

La poesía además es una manera altísima de expresar nuestros mejores deseos. Con Paz y el pan de todos: la comunión de y entre todos los seres humanos. En este caso me estoy refiriendo a algunos poemas sueltos de Paz pero específicamente a su poema-libro Piedra de sol, donde nos habla del mundo contemporáneo, critica por ejemplo la guerra civil española, la matanza en Madrid por las bombas y después habla de vicios que algunos de los seres humanos de nuestra especie tenemos y contrapone a todo ello la unión primero de la pareja humana (del varón y de la mujer) y a partir de ahí la comunión entre todos los seres humanos.

La poesía como una prueba de la existencia del amor verdadero. No del erotismo simplemente o del cachondeo (que pueden experimentar, claro, los que se aman legítimamente). Poesía que ha hecho decir a Bonifaz Nuño: "Soy el sitio al que llegas a diario a visitarte, a encontrarte contigo, a preguntarte cómo amaneciste, a platicar contigo de tus cosas. Con mirarme a la cara, alguien podría saber si estás alegre o triste."

La poesía en Vallejo, alto calibre de ternura y sabia escritura de poemas donde la unión de todos los hombres puede resucitar a cualquiera.

El arte, para Albert Camus, es un medio de conmover al mayor número de hombres ofreciéndoles una imagen privilegiada de los sufrimientos y de las alegrías comunes. La poesía suma, al mismo tiempo, elementos que en otras manifestaciones culturales aparecen aisladas, tales como el cantar (lamentoso o celebratoriamente), el pensar y el imaginar. Su capacidad de convencimiento es extrema: ¿quién discute, pregunto, un buen poema? ¿o quién discute con un buen poema o contra un buen poema?

Luis Cardoza y Aragón, el poeta guatemalteco, ha llegado al extremo de decir que la poesía es la única prueba de la existencia del hombre. El poema testimonia, da constancia de los hechos y relación de los hechos de una manera profunda y verdadera, artística. La poesía verdadera habla desde la combustión de los huesos del poeta y desde los tiempos que se hacen presentes. Toda poesía es, de alguna manera, de circunstancias, pero también (como diría Antonio Machado) la poesía es palabra esencial en el tiempo. El poema no sólo hace presente un futuro: también clarifica y testimonia y denuncia las circunstancias del momento. El poeta es un profeta del presente, anuncia tiempos mejores: utopía. Denuncia los malos tiempos: contrautopía.

En el pensamiento utópico, según Horkheimer, se critica lo que es y se representa lo que debe ser. En Piedra de sol, Octavio Paz critica las guerras, las mentiras, la corrupción, las esclavitudes, las "máscaras podridas que dividen al hombre de los hombres" y de sí mismo: critica lo que existe negativo en el mundo. Y en el otro extremo, representando lo que debe ser, arriesga un deseo altísimo: la comunión de todos los seres humanos a partir de la unión completa de la pareja varón-mujer. Se deja de ser "fantasma con un número / a perpetua cadena condenado". Se encuentra el ser total y en plenitud. Se derrumban los límites, se toca a las puertas del cielo que se abre y recibe a los comulgantes y "todo cambia", se transfigura, se vuelve otro: sagrado. Las clasificaciones temporales estallan y queda abierto el tiempo sin tiempo: se hace presente el 'intante eterno', "no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres". Hasta las identidades personales se desbordan como una realidad provisional al acceder a la máxima estancia. El cuerpo y el alma separados de los dos amadores amantes rompen sus diques y se integran necesariamente en el uno completo, absoluto, que están siendo amándose: "verdad de dos en sólo un cuerpo y alma", dice el poema. Todo vuelve al mítico primer día, al de la Edad de Oro, al tiempo ideal, al tiempo sin tiempo del paraíso.

"El mundo se despoja de sus máscaras", dice, y todo se vuelve claro, limpio y verdadero ("vibrante transparencia"). Todas las cosas, laterales, provisionales, de la existencia, suman su valía y confluyen en la esencia central, la "sustancia de la vida'. Lo que no vale se desbarata, es destruido, cae al vacío.

Para Octavio Paz la poesía se vuelve en sí misma una rebelión contra la historia violenta, masificadora y esclavizadora. Y un testimonio, una presencia utópica frente a la "prolijidad de lo real", como escribió Borges. En la poesía el salmón se rebela contra la corriente que le impide volver al origen de sus movimientos, la música se rebela contra los atroces silencios y el silencio natural contra el ruidajal de las mentiras y las difamaciones, la lluvia múltiple contra la arena incontable del desierto, la yerba contra la violencia de­ asfalto, el árbol contra el humo infame de la ciudad, la poesía contra el palabrería promiscuo de los politicastros de oficio; los patos les tiran a las escopetas: la miseria vuelca la opulencia de los platos inútiles, el agua va y vuelca a la sed infinita, el sueño a las pesadillas, los dientes al pan; el pie a la tierra total, el ala al sol, la semilla al hacha de los taladores; el beso neto a la dentellada de los tiburones; la espada de la luz al pudridero incansable de los gusanos monetaristas; la palabra suelta y ágil a la desdichosa, desdichada frase hecha; la insólita inquieta independencia a los uniformes uniformados repetitivos e insidiosos.

La vida en el tiempo es una pérdida constante, con pocas ganancias perdurables. Estar en el mundo es vivir inmerso en lo provisional intermitente. Los instantes de plenitud son la manera de recobrarnos prístinos a nosotros mismos, de recuperar lo que en nosotros es belleza inmarcesible, vivir la unánime presencia de la luz que no muere, experienciar el deslumbramiento de las apariciones memorables. Volar en los bosques de la música intraducible. Encontrar el espacio del vuelo para las alas del fulgor profetizado. Vivir dentro de la libertad sin límites en el color pleno de la dicha. Ir de los instantes felices a los tiempos felicísimos. Besar infinitamente infinitamente los labios de la dicha bendecida y benedicta. Dice Paz: "el mundo cambia si dos se besan'.

Finalmente en Piedra de sol Paz propone vivir el tiempo arquetípico, llegar al mediodía de los abrazos desde los sueños colibríes y entigrecidos. Los intantes hermosos de la comunión vividos en el mundo se vuelven fragmentos al imán que busca centralizarlos y transfigurarlos, hacerlos completitud, universales desde lo cotidiano sacralizado. La otra orilla conectada a esta por el río de la unión amorosa de la pareja humana.

La experiencia insólita de la unión amorosa es verbalizada. Tal experiencia hecha palabras, recogida por el verbo en el poema, es multiplicante, proliferante. Encarna en el lenguaje. El lenguaje, proliferante, hace proliferar el instante de plenitudes y desea que los instantes se hagan múltiples. En la utopía de Paz lo que se desea no es algo desconocido. Es algo que se ha experienciado. No se trata de alcanzar una estrella ultraterrena. Se trata de hacer proliferar el 'instante eterno' de la feliz armonía entre hombre - varón y mujer - y la naturaleza. Para Paz tal utopía es posible; ha expresado en su poesía la experiencia de ella en el tiempo de este mundo.

Parafraseando la teoría de Antonio Machado sobre la poesía, la utopía paciana es vida esencial en el tiempo. Así, es un tiempo aparte, es el "instante eterno". La utopía es el paraíso de la ciudad invisible, de Italo Calvino. Es la 'música callada' de san Juan de la Cruz. La utopía en Paz, la comunión de todas las creaturas y la creación, no es la que intenta "tratar de encajar a seres humanos como ladrillos en una estructura preconcebida" y "disecar a hombres vivos en la búsqueda de un esquema fanáticamente sostenido", que menciona lsaiah Berlin; ni es el sueño de un orden estático y perfecto, ni unitarista o totalitarista. Si hay una crisis del idealismo romántico, utopista, se da en la idea de hacer un mundo para todos nuevo, según ciertos esquemas. Y no en el deseo de vivir, como individuo, la vida como si fuera nueva cada instante. Vivir lo insólito cotidianamente. El milagro de la vida todos los días, encarnario en la vida personal de cualquiera y de uno:

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno

[...]

los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...


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