Gabriel Zaid (1934)
 

ACATA LA HERMOSURA

Acata la hermosura
y ríndete,
corazón duro.

Acata la verdad
y endurécete
contra la marea.

O suéltate, quizá,
como el Espíritu
fiel sobre las aguas.

        Seguimiento, 1964
 

NACIMIENTO DE VENUS

Así surges del agua,
                              blanquísima,
y tus largos cabellos son del mar todavía,
y los vientos te empujan, las olas te conducen,
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así llegas helada como el amanecer.
Así la dicha abriga como un manto.

        Seguimiento, 1964
 

LA OFRENDA

Mi amada es una tierra agradecida.
Jamás se pierde lo que en ella se siembra.
Toda fe puesta en ella fructifica.
Aun la menor palabra en ella da su fruto.
Todo en ella se cumple, todo llega al verano.
Cargada está de dádivas, pródiga y en sazón.
En sus labios la gracia se siente agradecida.
En sus ojos, su pecho, sus actos, su silencio.
Le he dado lo que es suyo, por eso me lo entrega.
Es el altar, la diosa y el cuerpo de la ofrenda.

        Seguimiento, 1964
 

CIRCE

Mi patria está en tus ojos, mi deber en tus labios.
Pídeme lo que quieras menos que te abandone.
Si naufragué en tus playas, si tendido en tu arena
soy un cerdo feliz, soy tuyo, más no importa.
Soy de este sol que eres, mi solar está en ti.
Mis lauros en tu dicha, mi hacienda en tus haberes.

        Seguimiento, 1964
 

OTRA VEZ TARDE

Qué difícil es coordinar
una mano como una aureola
de santo en la cabeza
y otra en un plano
perpendicular
en el ombligo.

Sin embargo es ley universal
que la gente empieza por enjabonarse
la barriga, dándole vueltas
a otro mundo en la cabeza.

Piensa con el estómago,
dice el Buda feliz.
Pero nosotros
rumiamos con la cabeza.

        Campo nudista, 1969


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