Tomás Segovia (1927)
 

DIME MUJER DÓNDE ESCONDES...

Dime mujer dónde escondes tu misterio
mujer agua pesada volumen transparente
más secreta cuando más te desnudas
cuál es la fuerza de tu esplendor inerme
tu deslumbrante armadura de belleza
dime no puedo ya con tantas armas
mujer sentada acostada abandonada
enséñame el repos el sueño y el olvido
enséñame la lentitud del tiempo
mujer tú que convives con tu ominosa carne
como junto a un animal bueno y tranquilo
mujer desnuda frente al hombre armado
quita de mi cabeza este casco de ira
cálmame cúrame tiéndeme sobre la fresca tierra
quítame este ropaje de fiebre que me asfixia
húndeme debilítame envenena mi perezosa sangre
mujer roca de la tribu desbandada
descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo
con que me aterro y te aterro y nos separa
mujer oscura y húmeda pantano edénico
quiero tu ancha olorosa robusta sabiduría
quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios
que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne
quiero recuperar el peso y la rotundidad
quiero que me humedezcas me ablandes me afemines
para entender la feminidad la blandura húmeda del mundo
quiero apoyada la cabeza en tu regazo materno
traicionar al acerado ejército de los hombres
mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos
mujer estatua hecha de frutas paloma crecida
déjame siempre ver tu misteriosa presencia
tu mirada de ala y de seda y de lago negro
tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos
tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío
y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada
tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad
mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises
no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa
tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda
tu palabra certera de fulgurante ignorancia
la salvaje pureza de tu amor insensato
desvariado sin freno brutalizado enviciado
el gemido limpísimo de la ternura
la pensativa mirada de la prostitución
y la clara verdad cruda
del amor que sorbe y devora y se alimenta
el invisible zarpazo de la adivinación
la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos
la esponjosa maternidad terreno de raíces
mujer casa del doloroso vagabundo
dame a morder la fruta de la vida
la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado
déjame recostar mi frente aciaga
en tu grave regazo de paraíso boscoso
desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida
de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.

        Revista Mexicana de Literatura, 1962
 

LA QUE ACOGE Y CONFORTA

La que acoge y conforta
la que marca con su espera el lugar del término
la que no es pregunta pero hace posible la respuesta verdadera
la que ve mi visión
la que es estela en el agua y oriente en el aire y regazo para ser comprendido
la que dialoga en la soledad
la invisible compañía
aquella a quien hablan las palabras no dichas
la que vive y respira en mi intención
la que recibe mis pensamientos
la que devuelve mis preguntas transfiguradas
la aguja del compás cuya punta errante soy yo
la que hace mi casa en todas partes
la que conversa en el bosque que oigo hablar
la que medita en el crepúsculo que me inunda
la que duerme en los soplos que me hablan
la que ríe siempre ríe en el día inmortal ella
horizonte que mira luz que acaricia
medida del cambio alma del vuelo
secreto del amor
—traicionada olvidada perdida
ángel negada mirada sin respuesta
reina desfigurada diosa muda
el viento ya no es tu voz
mis horas no son las perlas que tu mirada traspasa y une
mis palabras se disuelven en el aire
ya no sé descifrar lo que digo lo que hago
alguien que no he llamado se instala en mí y piensa brutalmente
su mirada feroz nunca se tranquiliza
y el agua no tiene alma el aire no palpita
la tierra está gris y yerta como un asesinado
nada canta nada ríe el coro está disperso
el tiempo suena a hueco las horas caen a tropezones
qué espero por qué vivo
por qué cierro los ojos con violencia en espera de que acabe el día
quién es este que se obstina en ofrecerse al torrente del tiempo
por qué pisa la tierra por qué respira el aire
por qué mancha y aplasta y pudre en torno suyo
ah no permitas más esta vergüenza
ángel alma pureza ven
vuelve no te lleves la espada de fuego
incéndiame lléname hasta los bordes de pesada ceniza
sacúdeme con tu vuelo huracanado
no me perdones no soy yo a quien perdonas en mí
devuélveme tu amor y tu desgarradora existencia
tu dura alegría tu quemadura solar
cuando fui el amado de la tierra desnuda
el deseado de la pulcra indigencia
el predilecto de la Madre descarnada
cómo podré perder la culpa de perderte
matar el asesinato borrar la ausencia
olvidar el olvido apartar este desvío
cómo llamarte sin violar el secreto de tu nombre
cómo pedirte una respuesta a ti silencio suficiente
una sola palabra proferida paralizaría coagularía pulverizaría tu amor
cómo buscarte sin apartar los ojos de este horror
no no te miro no tienes que mostrarte no digas nada
mas sigue detrás de mí materna Eurídice.

        Revista Mexicana de Literatura, 1962
 

UNA BLANCURA TE INUNDA...

Una blancura te inunda
los dos pechos: eres pura.
Y sube una mancha oscura
por tu vientre: eres profunda.

        La cultura en México, 1966
 

LA CIUDAD AMANECE ENTRE LOS BRAZOS DE LA NIEBLA...

La ciudad amanece entre los brazos de la niebla
apenas insinúa en un difuso ahogo
el día su remota fuerza
duerme aún entre roces de pálidas caricias
se agita bajo un soplo de besos fatigados
la lluvia a ratos con secreto acento
desciende en la tibieza unida
o se queda en suspenso absorta en brumas
dichosa de su errancia
y otra vez la rezuma el aire saturado
y cae de nuevo ociosa y pura
jirones del lenguaje entrecortado
de unos borrosos labios indecisos
conmovido susurro sin sentido
sentencia de suspiros soñolientos
todo está confundido difundido fundido

en el fondo lacustre de la atmósfera
seres bultos y voces duermen juntos
todos son grises en lo gris sin bordes
todos son de una misma estilizada raza
velos se rasgan sin dolor y sin ruido
y lentas y solemnes surgen formas
desde un húmedo fondo maternal condensadas

cerrado cielo hospitalario casa de grisura
gran manto respirable
intemperie hecha abrigo
atmósfera bañada escudo navegable

la lluvia de exquisita arritmia se desgrana
cruzan el arie de agua gotas de agua
todo chorrea una igual dicha insípida
hinchados de una misma húmeda hartura
todos con una misma sed dócil bebemos
se asienta el mundo con peso perezoso
de esponja bajo el agua
                                 (¿necesita imbibirse
para encontrar la perfección de su despliegue
como la capa del torero en las tardes de viento
y dejar de ser vano como una esponja seca
roída de vacío?)
                       el río de las horas
se encharca y se desborda
¿estamos al principio o en el fin de los tiempos?
las aguas difuminan los trazados
velan los lechos embrollan los decursos
todo ya marcha ahora sin moverse
todo es fuerte y caudal y estuario a un tiempo

es hora de salir
                       ¡de entrar! ¡de entrar!
el río de la vida se remansa y me espera
voy a un dentro
                       sólo de un fuera salgo
hora de abrir la puerta y que se empape
este puño de polvo rojizo el corazón

disuélvelo fusión dilúyete memoria
entra en las aguas lávate flota
bebe memoria ablándate respira

la niebla me sepulta en su ceguera blanca
carne en su carne
                          aún no he nacido
tierna ignorancia
carne en la carne de lo gris continuo
que borra toda disidencia

sosiégate memoria
atrévete a mirar ya pasó todo
o nada ha sucedido o era un sueño
o duerme todo aún entre la niebla
puedes ya abrir los ojos
no te va a herir la vida nuestra
con su mirada abrupta
avanza sin temor que ya no hay nadie
estamos todos otra vez pero no hay nadie
puedes tocar tranquila el montón perezoso
estás donde querías no te arredres
lo vamos a soñar otra vez todo.

*

"para acordarme de por qué he vivido"
entro en las aguas de un blanco Leteo
es la luciente confusión del tiempo
es la pura sustancia transcursiva
el peso de presencia evaporable de las horas
el agua temporal vuelta a su lecho

¿fue todo un sueño? los días sin su cáscara
su eternidad de instantes sin fracaso
siempre supimos que eran de otro sitio
la marea del tiempo se derrama
se hincha se eleva al fin se precipita
arriba al otro lado inversa catarata

es la entraña del tiempo aquí no hay nada
un manantial de tiempo sin historia
un limbo temporal una memoria
vaciada que sueña que recuerda

pero es preciso bañarse en este olvido
desnuda la memoria aún es hermosa
la emoción no caduca
eternamente es virgen su relámpago ciego

afectuosa niebla
niebla de paz que pone en tregua
al fanático azul
no es esto lo que busco pero es bueno
escondo en este seno protegido
todo lo que en la luz me abrasaría
lo vivo otra vez todo yo nonato
aún no he nacido la vida no me mata

esta última piedad
lúcida tierra
antes de caminar tus cegadoras rocas
no caigáis todavía amados velos
borradme aún perdedme de mí mismo
laguna fantasmal el sol se ahoga
en tus humos acuáticos
                                  pastoso
se desfleca en melosas vetas pálidas
sol diluido
               sangriento baño de dulzura
con que la niebla
                          ingrávida entraña
                                                    se enriquece

(¿en una entraña grávida bebí un riego de sangre
que esperanzado empuja otro latido?
¿me besabas entonces fértil mía
con el cálido beso de tu sangre
y tu incendio de amor dulcificabas
para latir en mí calladamente?)

hundirme hundirme deshacer mis rasgos
volver a ser el nunca visto el ciego
el anunciado virgen de memoria

(así cuando fui tú tuve que hundirme
atravesando empurpuradas brumas
en un bosque amoroso de latidos
y por lo oscuro de esa carne vine al aire
cuando era el caldeado el protegido
el fundido al amor el entrañado)

y por esta penumbra iré a mi honor
encubridora niebla
                           no
                           no sé nada
nada he visto ni nadie me ha mirado
ni nunca nadie se negó a mirarme
ni de mí indiferente desvió unos ojos
en cuyo fondo pude hecho esplendor beberme
soy carne de otra carne nadie me ha despojado
de todos los tesoros de amor que no he tenido

desbordado y clemente me sumerge
este preñado embalse de la vida
no corre el agua no ha empezado nada
no esperó de mí nada nadie nunca
que con mi sola anunciación no se colmara
nada he robado
                       a nadie he defraudado
no tiene todavía nombre amar
                                             ni ser amado
soy el amor mismo

*

la niebla borradora de preguntas
sus propios límites esfuma
                                       y sin embargo
sin embargo también por estas brumas vagan
velados y dolientes los recuerdos
la memoria es un sueño del que no hay despertar
ah alborada alborada
ni aun cerrado el amor es inmortal
el horror de nacer allá me espera
supérstite en un mundo en cuyas duras playas
naufragó aquella cuna de sangre que me trajo
y por donde irá siempre junto a mí la nostalgia
de aquel febril desastre que no habré compartido
pues la niebla es también un blando cementerio
donde lenta se pudre la memoria
con sus espectros de caducos ojos

desde aquel primer día no he cesado
de ser sobreviviente de saltar de mi vida
y no hundirme con ella
para añorar después cada vez ese fondo
el silencio indudable de una sima ya única
la firmeza de un ancla de muerte contra el tiempo
la verdad de una hora sepultada
que nunca más renacería

mas no puede dormir eternamente el viento
como a la luz hay que nacer a la memoria
la niebla al cabo habrá de despejarse
de la ahogada penumbra vagamente emerge
el bulto emocionante y mutilado
de mis vidas en ruinas
hubo rutas espléndidas sin titubeo abiertas

hubo lenguajes puros como claras miradas
hubo fuegos sin casa y hubo casas sin fuego
hubo la luz y hubo la llama
hubo un claro palacio...

        Anagnórisis, 1967
 

DESMESURA

Esta rauda luz blanca borra todo,
ofusca de evidencia,
casi no se ve el mundo.
¿Soportaremos, vacilantes, el embate
de la dicha impensable?

Pero pon, desmesura,
otra flecha en tu arco.

¿Quién pedirá razones del exceso
de tu lenguaje,
si no está para ser dicha ni escuchada
tu palabra visible?

Ningún temor, desigual alegría,
te podemos hablar en pleno vuelo,
entreabrir el silencio,
mostrar desnudo el pecho vulnerado.

Si calla tu hermosura
es que no hay ya expresión alguna
en la toda presencia,
tu golpe de marea
nos devuelve a la tierra,
tu luz no ha vaciado el mundo
pero digamos algo.

Tanto como un silencio pesa
cargada hasta la boca la palabra.

        Anagnórisis, 1967
 

SECRETO

Reposa y pesa el mar
sin exceso colmado,

con gesto puro ordena su abundancia
la variedad terrestre

y todo aquello entre los justos horizontes
que tiene un rostro,
a él se asoma entero.
¿Soy rechazado?
Por el cuerpo transcurro de una diosa.

De su aliento de amor, como en un sueño
¿será verdad que sus dormidos labios
casi audible formaron un suspiro
para al reconocido al fin decir
en un soplo "eres tú"?

Pero no, buscador, no lo preguntes.
La diosa duerme, tú de pie confía
para cuando despierte sonreírle.

Para ti mismo ante ella eres secreto.

        Anagnórisis, 1967
 

NEGRURA

De una mirada huyo que me huye
y los ojos le busco a una ceguera.

Pero ¿a qué me desnudo y me despojo
si su fulguración no me desnuda?

Ninguna fuga alcanza tu desvío,
infinita es la noche de no vernos.

Aquí estoy, no me muevo, y haz tú el día,
ven, esplendor, a ser terrestre y sagrado.

Vuélvete ya, piadoso dardo y mírame,
hazme verdad de un golpe de tu vista.

No rehuyas mis ojos más, negrura,
que bien sé yo que esa ceguera mira.

Del instantáneo rayo sabré hacer una fuente
y beberé mezcladas la luz y la tiniebla.

Pero será de luz la fuente misma.

        Anagnórisis, 1967
 

POR QUÉ NO

Se desplomó en la cama
(Y una sal de Sahara la azotó silenciosa
Porque vivir es un espanto tan obtuso)

Afuera clareaba
(Y el corazón con nubes llovió hielo en sus venas
Porque la vida es una fiera tan glotona
Que en pleno vuelo le devora las tripas al deseo)

La agrura del alcohol mordiendo agonizaba
(Y el algodón helado y negro de las somras
Le chupó el calor de sus sangre
Porque hasta el amor mismo es venenoso)
Su lengua era un erial roído de tabaco
(Y resbaló a sus pies su túnica de avispas
Porque en la vida no hay lugar para la vida)

Se tragó sus sollozos
(Y sus ojos inmóviles se despeñaban
Porque no encontraremos nunca a nadie
En los desfiladeros desolados del alma)

Tendió un brazo hacia el frasco
(Y su entraña era una lenta catarata
Cayendo sin cesar al fondo del vacío
Porque andar por el mundo es ir por una gruta
De emparedados ojos demenciales)

Masticó las pastillas pedregosas
(Y una mano de ausencia con los dedos abiertos
Se abrió paso por ella
Y dejó entrar por su mitad sedienta
Un caudal de paz negra
Un gran río triunfante de desastre.

Porque estamos tan solos
Porque no hay en qué manos
Poner nuestro recaudo de andrajos sensitivos
De charcos cavernosos donde danza un reflejo
Porque no hay quien nos saque a la ribera
Porque no hay nada no hay nada que hacer).

        Terceto, 1972
 

NO VOLVER

Danzan aún pero no en mi espacio
Estas escenas y estas ricas perspectivas
            con sus claras arrugas
Y estos cielos lavados de cambiantes vetas
            que amaron mi silencio
Aún juegan y se ríen
Y ese espacio en que ya no entro
           es mi leyenda ya

No importaría —nada importa Amor
He abdicado de todo
Para que puedas alzar tú mi desnudez
He suicidado el halo
Que sepas tú cuánto puedes no amarme

Desde las sombras miro festejar en mi casa
Bien hecho todo Amor
Si tú santificaras mi osamenta.

        Terceto, 1972


Regreso a la página principal