Víctor Sandoval (1930)
 

MI TIEMPO...

Mi tiempo, padre:
Himnos de guerra y tableteo de metralletas.
Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo.
Soy el aire del arquero y su brazo.
Te veo escribiendo tus poemas
como éste, padre, como éste.
¿Para qué, para quiénes?
¿Para quiénes abres tu cartapacio,
tu horrenda máquina de escribir
como dentadura postiza?
A veces te leo en los periódicos
llenos de mosquitos proditorios.
Hace cincuenta largos años
que estás sobre la tierra.
Yo, padre, soy yo-padre desde que tú naciste.
El beso que pongo en tu mejilla
es el bien común,
el orden que rodea nuestra cisterna.
Por este lento avanzar del poemario,
del poema-río de tu consagración,
te despega la muerte de la vida
con paciencia de coleccionista.

        Fraguas, 1980
 

CUANDO ENTREABRE SUS PÁRPADOS...

Cuando entreabre sus párpados el día
pasan los escuadrones de la lluvia
y descargan sus armas en tu pelo.

Es el tiempo de decir que en tus pupilas
se queman estandartes
y agobia su cosecha el campesino.

Eres la primavera que se busca,
la luz dominadora de horizontes;
la que avanza entre ruinas
con el deseo despierto sobre el vientre
y el mar amotinado en la cintura.

Todos los que te amaron se perdieron.
Todos los que aguardaron anhelantes,
en medio de vigilias
tu paso de enjoyada mariposa,
de ráfaga profunda por el cielo.

        Agua de temporal, 1988
 

LA HORA EN QUE UNO PIENSA...

                                               A la memoria de
                                     Ramón López Velarde

La hora en que uno piensa en la muerte,
más cerca que lejana
y suenan en el aire lúgubre
las tres de la mañana.

La hora en que se escucha el grito
del asaltado y sus andares
y la noche es como el mar
más negro de los mares.

Las tres de la mañana,
cuando el poeta prisionero
de la ciudad
se asfixia en su cuarto de soltero
en olor de santidad.

La hebilla del preso y su corbata
que tanto inquieta en su carmín desnudo;
la mano que purifica y desbarata
la cinta del zapato, el ciego nudo.
La casa de asistencia que demora
su destino final
Śla pavorosa vecindad de ahoraŚ
de putas y arrabal.

        Agua de temporal, 1988
 

EN LAS TARDES

En las tardes,
cuando los hombres besan
a sus mujeres
por las calles
y se hacen el amor
como jóvenes bestias.
Cuando los que practican
este duro oficio de inconformes
convierten los cafés
en las repúblicas
del ocio y la utopía.

Cuando se enciende en las ventanas
el relámpago gris
de la televisión
y en las casas antiguas
se advierte una nostalgia
de pianos en desuso.

Entonces la ciudad lleva en su pulso
un río de mariposas
y el solitario de las plazas y las calles
ve su juventud nunca gozada
pasar en otros cuerpos
ágiles y fuertes.

La guerra está lejana
y el veterano ha conquistado
el derecho a vivir entre nosotros.

        Para empezar el día, 1974
 

¿RECUERDAS AQUEL VERANO DE ARRECIFES...?

Recuerdas aquel verano de arrecifes
con su ola verde y el sol al pie del horizonte?
Mi rostro sin afeitar sobre tus senos,
los ojos desprevenidos de la lluvia,
la tormenta naciendo en la garganta grisazul del mar.
¿Recuerdas aquel verano en Caldas,
en la isla que todo lo tiene para ser perfecta?

ŚCazador de mentiras, imaginero,
tú no has visto nada: encerrado
en tu ciudad sin playas, bostezante, polvorienta;
en tu casa, en tu cuarto,
en tu siesta de las tres de la tarde.

        Para empezar el día, 1974
 

EL CÁNCER EN LA BOCA

El cáncer en la boca
puede resultar de muchas causas:
De fumar un cigarrillo cada diez minutos.
De acumular veneno entre los dientes.
De delatar a un fugitivo.
De hablar toda la vida vacuidades,
o bien, de no decir esta boca es mía.

        Para empezar el día, 1974


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