José Emilio Pacheco (1939)
 

ARBOL ENTRE DOS MUROS

Sitiado entre dos noches
el día alza su espada de claridad:
mar de luz que se levanta afilándose,
selva que aísla del reloj al minuto.

Mientras avanza el día se devora.
Y cuando toca la frontera en llamas
empieza a calcinarse. De tu nombre
brotan la luna y su radiante armada,
islas que surgen para destruirse.

Es medianoche a la mitad del siglo.
Resuena el huracán, el viento en fuga.
Todo nos interroga y recrimina.
Pero nada responde.
Nada persiste contra el fluir del día.

Al centro de la noche todo acaba
y todo recomienza.
En la savia profunda flota el árbol.
Atrás el tiempo lucha con el cielo.
El fuego se arrodilla a beber rescoldos.
La única luz es la que da el relámpago.
Y tú eres la arboleda
en que el trueno sepulta su rezongo.

        Los elementos de la noche, 1963
 

LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE

Bajo el mínimo imperio que el verano ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle
la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.

La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno
Las palabras se rompen contra el aire.

Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su desierto
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.

        Los elementos de la noche, 1963
 

ALTA TRAICIÓN

          No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
          es inasible.
Pero (aunque suene mal)
          daría la vida
por diez lugares suyos,
          cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
          fortalezas,
una ciudad deshecha,
          gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
          montañas
—y tres o cuatro ríos.

        No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969
 

CRÓNICA DE INDIAS
...porque como los hombres no somos todos muy buenos...
                                                              Bernal Díaz del Castillo
Después de mucho navegar
por el oscuro océano amenazante, encontramos
tierras bullentes en metales, ciudades
que la imaginación nunca ha descrito, riquezas,
hombres sin arcabuces ni caballos.
Con objeto de propagar la fe
y arrancarlos de su inhumana vida salvaje,
arrasamos los templos, dimos muerte
a cuanto natural se nos opuso.
Para evitarles tentaciones
confiscamos su oro.
Para hacerlos humildes
los marcamos a fuego y aherrojamos.

Dios bendiga esta empresa
hecha en Su Nombre.

        No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969
 

VANAGLORIA O ALABANZA EN BOCA PROPIA

A pulso a fuerza infatigablemente
             o sin prisa ni pausa
he conquistado para siempre un sitio
             a la izquierda del cero
El absoluto cero el más rotundo
             irremontable resbaloso cero
Obtuve un buen lugar en la otra fila
            junto a los emigrantes expulsados
de la posteridad
            Y ésta es la historia.

        No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969
 

EL EMPERADOR DE CADÁVERES

El emperador quiere huir de sus crímenes
pero la sangre no lo deja solo.
Pesan los muertos en el aire muerto
y él trata (siempre en vano)
de ahuyentarlos.

Primero lograrían borrar
con pintura la sombra
que arroja el cuerpo del emperador
sobre los muros del palacio.

        No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969
 

DISCURSO SOBRE LOS CANGREJOS

En la costa se afirma que los cangrejos
son animales hechizados.
Son seres incapaces de volverse
para mirar sus pasos.

De las tercas mareas aprendieron
la virtud del repliegue,
el ocultarse
entre rocas y limo.

Caminantes oblicuos,
en la tenacidad de sus dos pinzas
sujetan el vacío que penetran
sus ojillos feroces como cuernos.

Nómades en el fango o habitantes
en dos exilios:
extranjeros
ante los pobladores de las aguas
y ante los animales de la tierra.

Trepadores nocturnos,
armaduras errantes,
hoscos y eternamente fugitivos,
siempre rehuyen la inmortalidad
en imposibles círculos cuadrados.

Su frágil caparazón
incita al quebrantamiento
al pisoteo.

(Hércules vengó así la mordedura,
y Juno que lo envió contra este obseno
personaje de feria,
contra este charlatán de la edad heroica,
para retribuirlo situó a Cáncer
entre los doce signos del Zodiaco,
a fin de que sus patas y tenazas
encaminen al sol por el verano
—el tiempo en que germinan las semillas.)

Ignoro en cuál momento dio su nombre
a ese tumor que rompe los tejidos
y aún al comenzar el final tercio
del siglo veinte
permanece invencible
—y basta su mención para que el miedo
cruce el rostro de todos los presentes.

        No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1969
 

MORALIDADES LEGENDARIAS

Odian a César y al poder romano
Se privan de comer la última uvita
pensando en los esclavos que revientan
en las minas de sal o en las galeras
Hablan de las crueldades del ejército
en las Galias e Iliria
                            Atragantados
de jabalí perdices y terneras
dan un sorbo
                  de vino siciliano
para empinar los labios
                                 pronunciando
las más bellas palabras:
la uuumanidaaa el ooombreee
                                            todas ésas
tan rotundas tan grandes tan sonoras
que apagan la humildad de otras sin eco
—como digamos por ejemplo
                                           "gente"

Termina la función
                           Entran los siervos
a llevarse los restos del convite
Y entonces los patricios se arrebujan
en sus mantos de Chipre
Con el fuego del goce en sus ojillos
como un gladiador que hunde el tridente
enumeran felices los abortos
de Clodia la toscana
la impotencia de Livio los avances
del cáncer en Vitelio
Afirman que es cornudo el viejo Claudio
y sentencian a Flavio por corriente
un esclavo liberto un arribista

Luego al salir despiertan a patadas
al cochero insolado
y marchan con fervor al Palatino
a ofrecer mansamente el triste culo
al magnánimo César

        Irás y no volverás, 1973
 

TULUM

Si este silencio hablara
           sus palabras se harían de piedra
Si esta piedra tuviera movimiento
           sería mar
Si estas olas no fuesen prisioneras
           serían piedras
en el observatorio
          Serían hojas
convertidas en llamas circulares

De algún sol en tinieblas
           baja la luz que enciende
a este fragmento de un planeta muerto

Aquí todo lo vivo es extranjero
            y toda reverencia profanación
y sacrilegio todo comentario

Porque el aire es sagrado como la muerte
            Como el dios
que veneran los muertos en esta ausencia

Y la hierba se prende y prevalece
          sobre la piedra estéril comida por el sol
          —centro del tiempo padre de los tiempos
          fuego en el que ofrendamos nuestro tiempo

Tulum está de cara al sol
          Es el sol
en otro ordenamiento planetario
          Es núcleo
de otro universo que fundó la piedra

Y circula su sombra por el mar

La sombra que va y vuelve
         hasta mudarse en piedra

        Islas a la deriva, 1976
 

UN POETA NOVOHISPANO

Como se ahogaba en su país y era imposible
decir una palabra sin riesgo
Como su vida misma estaba en manos
de una sospecha una delación un proceso el poeta
llenó el idioma de una flora salvaje Proliferaron
estalactitas de Bizancio en sus versos

Acaso fue rebelde acaso comprendió
la ignominia de lo que estaba viviendo
El criollo resentido y cortés al acecho
del momento en que se adueñaría de la patria ocupada
por hombres como su padre En consecuencia
más ajenos más extranjeros más invasores todavía

Acaso le dolió tener que escribir públicamente sin tregua
panegíricos versos cortesanos juegos de hueco ingenio
         pomposidades serviles
Sus poemas verdaderos en los que está su voz
         los sonetos
que alcanzan la maestría en el nuevo arte
a la sombra de Góngora es verdad
pero con algo en ellos que no es enteramente español
los sembró noche a noche en la ceniza

Han pasado los siglos y alimentan
una ciega sección de manuscritos

        Islas a la deriva, 1976
 

CERDO ANTE DIOS

Tengo siete años. En la granja observo
por la ventana a un hombre que se persigna
y procede a matar un cerdo.
No quiero ver el espectáculo.
Casi humanos, escucho
alaridos premonitorios.
(Casi humano es, dicen los zoólogos,
el interior del cerdo inteligente,
aun más que perros y caballos.)
Criaturitas de Dios, los llama mi abuela.
Hermano cerdo, hubiera dicho san Francisco.
Y ahora es el tajo y el gotear de la sangre.
Y soy un niño pero ya me pregunto:
¿Dios creó a los cerdos para ser devorados?
¿A quien responde: a la plegaria del cerdo
o al que se persignó para degollarlo?
Si Dios existe ¿por qué sufre este cerdo?
Bulle la carne en el aceite.
Dentro de poco, tragaré como un cerdo.

Pero no voy a persignarme en la mesa.

        Desde Entonces, 1980
 

INMORTALIDAD DEL CANGREJO

—¿En qué piensas?
en nada, en la inmortalidad del cangrejo.
Anónimo: Los mexicanos pintados por sí mismos (1855)

Y de inmortalidades sólo creo
en la tuya, cangrejo amigo.
          Te aplastan,
te echan en agua hirviendo,
          inundan tu casa.
Pero la represión y la tortura
de nada sirven, de nada.

No tú, cangrejo ínfimo,
caparazón mortal de tu individuo, ser transitorio,
carne fugaz que en nuestros dientes se quiebra;
no tú sino tu especie eterna: los otros:
el cangrejo inmortal
toma la playa.

        Los trabajos del mar, 1983


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