Antonio Deltoro (1947)
 

PAPALOTES

De la mano de un niño como dioses antiguos
ascienden formas que dan color al viento.
Un papalote planea tranquilo y solitario
entre dos peligros: la calma y la galerna.
Su piloto, artífice del hilo, tiene los pies en tierra.
Zarpan silenciosos hacia la altura,
sin quilla ni cubierta, barcos a toda vela.
Ojos de montaña con paciencia marina
descubren a lo lejos naves enemigas:
halcones de papel en el cielo de marzo.

        ¿Hacia dónde es aquí?, 1984
 

FRAGMENTOS DE CUERNAVACA

En el asfalto húmedo
al lado de la alberca,
en los pequeños charcos,
el agua se asolea.
Marismas silenciosas
ofrecen su tibieza.

*

El silencio no es ni un rostro sin rasgos
ni un bajorrelieve en el ruido.
La nube no lo envuelve, lo dibuja:
es un iceberg que viaja en el olvido.

*

Siempre serán las once:
los zopilotes,
negras alas tranquilas,
borran el tiempo.

*

Sombra de agua,
el agua
se eleva.
La nube
realiza
su altura
en la tierra.

*

El mismo sol que decolora
las flores caídas en el pasto,
alza la bugambilia.
En el borde del árbol la hoja
abandona su color
y dice sobre la cal del muro su silencio.
Suena el espacio.
Vive el insecto en el césped su mundo de espadas.
Pausa de pájaros.
Corren niños y perros.

*

Donde termina el pasto
empieza la barranca:
el misterio que no necesita de la noche;
exuberancia sofocante,
maravilla biológica;
humedad lujuriosa y zumbadora.
Duerme el agua entre el pasto
sueños de alberca.
Lenta sucesión de perfecciones
que da con lo lejano del misterio...
El chirriar de un columpio
roza el silencio.

        Los días descalzos, 1992


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