Raúl Aceves (1951)

Los amantes, metáfora de ferretería

Los amantes son

como la tuerca y el tornillo

cuando se enroscan

y Dios es el desamor y las pinzas

que los desenrosca

cuando a causa de la lluvia y el tiempo

los amantes se oxidan

y se quedan irremediablemente pegados,

entonces solamente el diablo y su segueta

los pueden separar.

La amabilidad

¿Alguien tendría la amabilidad

de abrir la llave del agua caliente

prestarme su jabón y su mañana fresca

sus ganas locas y su día de vacación?

¿Alguien tendría la amabilidad

de cortarse mis uñas, lavarse mis dientes

asomarse a verme en el espejo

contar los pelos que le quedan a mi calva

y después masticar mi desayuno?

¿Alguien tendría la amabilidad

de morirse por mí, sufrir en mi pellejo

los inauditos tormentos del silencio,

contestar las preguntas indiscretas

o de llevar a cuestas la indigestión?

¿Alguien tendría la amabilidad

de prestarme su cuerpo entero

para realizar una hazaña

o su cuerpo para nacer a través de él

o su alma para tener un lugar

donde resucitar extravagante?

El zapato de Van Gogh

Un día Van Gogh pintó un zapato,

y lo pintó tan bien

que ya nomás faltaba ponérselo.

Van Gogh pintó tan sólo un zapato

porque, como dijo Lucio,

era tan pobre que

tan sólo tenía uno.

Ahora el zapato de Van Gogh

vale tantos millones

que nadie se atreve a ponérselo.

Los sueños al poder

Del tiempo nuevo

no veremos sino la sombra

como la luz que se presiente

adentro del cuarto cerrado.

Se mezclarán

los ruidos de lo que comienza

con los ruidos de lo que acaba.

No sabremos si nuestro destino

fue el de pasarnos la vida

esperando y presintiendo.

El deseo nos mueve

como plumas en el viento,

nunca si somos plumas

o si somos viento.