Raúl Aceves (1951)
Los amantes, metáfora de ferretería
Los amantes son
como la tuerca y el tornillo
cuando se enroscan
y Dios es el desamor y las pinzas
que los desenrosca
cuando a causa de la lluvia y el tiempo
los amantes se oxidan
y se quedan irremediablemente pegados,
entonces solamente el diablo y su segueta
los pueden separar.
Cielo de las cosas devueltas, 1982
La amabilidad
¿Alguien tendría la amabilidad
de abrir la llave del agua caliente
prestarme su jabón y su mañana fresca
sus ganas locas y su día de vacación?
¿Alguien tendría la amabilidad
de cortarse mis uñas, lavarse mis dientes
asomarse a verme en el espejo
contar los pelos que le quedan a mi calva
y después masticar mi desayuno?
¿Alguien tendría la amabilidad
de morirse por mí, sufrir en mi pellejo
los inauditos tormentos del silencio,
contestar las preguntas indiscretas
o de llevar a cuestas la indigestión?
¿Alguien tendría la amabilidad
de prestarme su cuerpo entero
para realizar una hazaña
o su cuerpo para nacer a través de él
o su alma para tener un lugar
donde resucitar extravagante?
Enramada (antología), 1984
El zapato de Van Gogh
Un día Van Gogh pintó un zapato,
y lo pintó tan bien
que ya nomás faltaba ponérselo.
Van Gogh pintó tan sólo un zapato
porque, como dijo Lucio,
era tan pobre que
tan sólo tenía uno.
Ahora el zapato de Van Gogh
vale tantos millones
que nadie se atreve a ponérselo.
Serpentina, no.1, 1987
Los sueños al poder
Del tiempo nuevo
no veremos sino la sombra
como la luz que se presiente
adentro del cuarto cerrado.
Se mezclarán
los ruidos de lo que comienza
con los ruidos de lo que acaba.
No sabremos si nuestro destino
fue el de pasarnos la vida
esperando y presintiendo.
El deseo nos mueve
como plumas en el viento,
nunca si somos plumas
o si somos viento.
Enramada (antología), 1984