Gabriel Gómez
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Brevísima introducción a la poesía brasileña





Cuando el Papa Alejandro VI trazó su famosa línea divisoria, no sólo ató a Portugal a su designio, sino que estableció una frontera difícilmente superable aún en nuestros días: Brasil es otra cosa respecto a Latinoamérica.

    Su mismo descubrimiento está lleno de dudas, la colonización portuguesa fue más lenta, el libre tránsito de personas esclavizadas (durante mucho tiempo la sociedad brasileña soportó el peso moral de un complejo de culpa), la abolición de la esclavitud fue lograda hasta 1890, su independencia sui generis, su lenguaje, raíces, historia y geografía, hacen de Brasil un fenómeno singular en nuestro continente. La literatura también siguió por un sendero distinto.

    En el período barroco destacaremos un poeta: Gregorio de Matos (1626-1696), figura legendaria, nacido en Bahía. Se doctoró en leyes por la Universidad de Coimbra, fue abogado en Lisboa y a los 58 años regresó a Brasil huyendo de las persecuciones acarreadas por su vida irregular, de juglar, bohemio y satírico incorregible. Escribió poemas religiosos y amatorios cercanos a Quevedo. Recientemente Ana Miranda lo tomó como tema para una espléndida novela "Boca del Infierno".

    El Romanticismo fue la corriente estética a través de la cual comenzó a expresarse el Brasil independiente. Desde Goncalvez de Magalhäes hasta Castro Alves, hubo una cohorte de poetas en los imperios de Don Pedro I y Don Pedro II en cuatro generaciones. Goncalvez Díaz es el más representativo, en su sangre circulaban las sangres portuguesa, india y negra y sus conflictos concurrían en una figura compleja y atormentada.

    Tras el Parnasianismo vino la corriente del simbolismo que creció sobre las reliquias del Romanticismo, y destaca el llamado "Dante negro": Cruz e Souza (1861-1898), hijo de esclavos manumitidos, de fascinante escritura donde se hermanan la extravagancia y el misterio con singular virtuosismo. Considerado por Roger Bastide como uno de los tres grandes poetas simbolistas, al lado de Mallarmé y Stefan George.

Almas sin rumbo ya, y pechos sin destino,
Van en busca de ti por regiones inciertas...
Y en tu soñar astral, mago y luciferino
Hallan para el amor grandes puertas abiertas.


    Durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX el Brasil se transformó con rapidez, tras algunos episodios sangrientos se inició un período de paz que coincidió con el apogeo del café y la expansión industrial que transformaron al país es un escenario de contrastes donde miseria y riqueza alternaban, así como ciudades en rápido crecimiento al lado de amplias regiones inexploradas. En Sao Paulo, la principal ciudad industrial, se inició de hecho la primera manifestación moderna de la literatura brasileña con la llamada semana del Arte Moderno en 1922, al que concurrieron, entre otros, los poetas Oswald de Andrade, Mário de Andrade y el músico Heitor Villalobos. Fue un escándalo, hubo aullidos, voces de animales, clamorosas protestas del público y ataques desconsiderados de la prensa, había nacido el modernismo (nada en común, excepto el nombre, con el movimiento de Rubén Darío).

    Los modernistas pretendían crear una nueva cultura para el Brasil, romper los moldes precedentes, poetizar la civilización, que el ritmo de la poesía fuera el de las fábricas. La nueva poesía debía reflejar toda la problemática de una nación en desarrollo, utilizar las palabras típicas del habla del país, giros y locuciones del pueblo, escribir bien el portugués de Brasil. Luego el movimiento se dividió en otros grupos, algunos antagónicos, como el Verdeamarela, el Pau-Brasil, el Manifiesto antropofágico, la revista Festa.

    Entre los precursores del movimiento señalaremos a Manuel Bandeira, llamado el San Juan Bautista del movimiento. Entre los posmodernistas destacan Carlos Drumond de Andrade, Jorge de Lima, Cecilia Meireles, Murilo Mendez, Vinicius de Moraes y Mario Quintana, entre otros. En los neomodernistas, conocidos como "generación del 45", destacan; Joao Cabral de Melo Neto y Ledo Ivo, quienes introdujeron en Brasil a Jorge Guillén, García Lorca, Garcilaso, Góngora, Ezra Pound, Dylan Thomas, Fernando Pessoa, Joyce, Rilke, Saint-John Perse.

    La dictadura militar en 1964, que concluyó 21 años después, con su acción represora dio como resultado dos tendencias de la poesía: los comprometidos políticamente, entre los que destacan Ferreira Gullar y Thiago de Mello; y los concretistas, Decio Pignatari y los hermanos Haroldo y Augusto de Campos, que derivaron hacia la revolución sintáctica del lenguaje aboliendo la lírica y convirtiéndola en un remedo de diseño gráfico publicitario. Otros nombres a considerar son los de Affonso Romano y Fernando Ferreira de Loanda.

    Manuel Bandeira (Recife 1886-1968) obligado por la tuberculosis suspendió sus estudios de arquitectura. Influido por Apollinaire comenzó a experimentar con el verso libre. Cultivó la amistad con Paul Eluard. De poesía irónica, teñida de humor negro como en ese examen médico referido en "neumotórax", o esa "Estrella de la mañana" vista como una Virgen mal sexuada, una jirafa de dos cabezas que peca con los granujas, con griegos y troyanos, con curas y sacristanes. También se encuentra ese bicho que, en la inmundicia del patio, busca comida entre los desperdicios y que es, desde luego, un hombre. Su poesía es una constante preparación para la muerte, como diría Rilke, porque la vida es un milagro, todo es milagro menos la muerte, la bendita muerte que es el fin de todos los milagros. En su poética se dice harto del lirismo bien portado, político, raquítico, sifilítico, porque no quería saber más del lirismo que no era liberación. Leamos unos párrafos de su "Preparación para la muerte":

La vida es un milagro.
Cada flor,
con su forma, su color, su aroma;
cada flor es un milagro.
Cada pájaro,
con su plumaje, su vuelo, su canto;
cada pájaro es un milagro.
El espacio, infinito;
el espacio es un milagro,
el tiempo, infinito,
el tiempo es un milagro.
Todo es milagro.
Todo, menos la muerte.
-Bendita la muerte, que es el fin de todos los milagros.
    De "El animal" extractamos:
Ayer vi un animal
en el basurero del patio;
buscada comida entre los desechos,
Cuando encontraba algo
no examinaba ni olía
tragaba vorazmente
el animal no era un perro
ni un gato
ni una rata.
Dios mío, el animal era un hombre.
    Y del "El último poema":
Así quisiera yo mi último poema
Que fuese tierno diciendo las cosas más sencillas y menos intencionadas
que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas
que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume
la pureza de la llama en que se consumen los diamantes más límpidos
la pasión de los suicidas que se matan sin explicación.
    Jorge de Lima (Uniao 1898-1953), poeta, novelista y crítico. Se graduó en medicina. En los años 20 practicó activamente el modernismo. Sus poemas "negristas" de primera juventud muestran un profundo humanismo y conocimiento de la raza negra, recordemos "Esa negra Fuló", que encarna la esencia de la poesía brasileña negrista. Junto con Murilo Mendez forma parte de la poesía religiosa católica brasileña que, en la segunda etapa de su poesía incorpora líneas, símbolos y salmos de la iglesia. En sus poemas incluye deidades negras así como situaciones y pasión por los negros de Brasil. "Invención de Orfeo" donde fusiona lo vivencial con lo místico, concebido como una epopeya en diez cantos ejemplifica el agudo lirismo de De Lima en el que está siempre presente la sombra de Dios:
Las noches quedarán inmensa
La tristeza de las cosas será cada vez más profunda.
ahora paseas por los jardines intemporales.
Y aquí las noches serán inmensas.
Un monstruo fluye de ese poema
hecho de húmeda sal gema.
Y, consecuentes, he ahí otras investigaciones:
la neblina del río, los senos vistos
Huellas, el asma colegial, las noches vivas,
las falenas en el techo...
El poema nace: Orfeo, Orfeo, Orfeo que me despierta.
    Cecilia Meireles (Río 1901-1964). Su poesía es directa, personal, llena de suavidad y pureza. Una de las voces más originales y personales, quizá la más notable poeta del siglo. Característico de su poesía son la profunda emoción y el sentido de soledad, la conciencia de la fugacidad de la vida, la temporalidad de los seres y las cosas, la finitud. Su obra se define como una amarga queja por el desengaño de lo que es vivir. Las raíces de su poesía se remontan al Oriente, a la Grecia antigua, a la Edad Media, al culto por la belleza. Las palabras adquieren en sus versos una segunda naturaleza. Su territorio es el de la belleza y la imaginación, a los que llega con una conciencia mística: "Mi infancia de niña me dio dos cosas que parecen negativas y que fueron siempre positivas para mí: silencio y soledad (...) La atmósfera de mi vida siempre fue mágica". Este "Retrato" suyo es conmovedor:
Yo no tenía el rostro de hoy,
tan calmo, tan triste, tan delgado
ni estos ojos tan vacíos,
ni amargo el labio (...)
¿en qué espejo se quedó perdido mi rostro?


    Murilo Mendez (Juiz de Fora 1902-1975). Perdió a su madre cuando tenía año y medio, su adolescencia fue célebre por lo tumultuosa e inestable. Antifascista convencido, amigo de los republicanos españoles y de la oposición a Salazar en Portugal. Entre sus numerosas ocupaciones fue notario e inspector de escuelas. En 1934 se convirtió al catolicismo. Reconoce su deuda con el Nuevo Testamento y el surrealismo francés. En su poesía se aprecia originalidad, confusión de tiempos, planos y formas, interacciones entre imágenes abstractas y concretas, una atmósfera de alucinación con tonos confesionales. Poesía despojada de toda lógica ("he procurado crear reglas y leyes propias, un ritmo personal, pero sin perder la vista la tradición"), pero también comprometida socialmente. Trataba de llegar al núcleo de la idea esencial, una imagen lo más directa posible:

soy el tipo acabado del sujeto
que no consigue nada en esta vida.
De este lado está mi cuerpo
está el sueño
está mi enamorada en la ventana
están las calles gritando de luces y movimiento
está mi amor tan lento
está el mundo golpeando en mi memoria
está el camino hacia el trabajo.
Me pegaron al tiempo, me pusieron
un alma viva y un cuerpo descoyuntado. Estoy
limitado al norte por los sentidos, al sur por el miedo
al este por el Apóstol San Pablo, al oeste por mi
                                                                [educación (...)
La atmósfera de mi vida siempre fue mágica.


    O este "Nosotros y las sombras":

Sabíamos que la noche era un jardín de lobos y de
                                                                            [nieve.
Y nos gustaba estar vivos, entre vinos y grasas,
muy lejos del mundo,
de toda presencia vana
envueltos en mantas y ternura.
    Mario Quintana (Alegrete 1906). Es un caso particular, a pesar de pertenecer por su edad al postmodernismo, no publicó su primer libro hasta 1940. Es una de las voces más líricas de Brasil. Resalta la brevedad de su lenguaje y la profundidad del mismo, la economía de medios influye en su directa comunicabilidad. Es característico su Sencillez, delicadez y humor fino:
La noche es una enorme esfinge de granito negro allá fuera.
Enciendo mi lámpara nocturna.
Pero, en los vientres, hay fetos pensativos desarrollándose
Y hay cabellos que están creciendo, lentamente, debajo de la tierra
Junto a raíces húmedas (...)
Imposible, querido doctor Watson, seguir el hilo de su confusa y deliciosa
                                                                                                        [historia.
    Carlos Drumond de Andrade (Itabira 1902-1987). Se graduó de farmacéutico. Su intención inicial era escribir con simplicidad, hacer descripciones objetivas sin comentarios estorbosos, pero su verso contiene alguna nota humorística o pesimista. Su idea es que la vida es algo oscura y angustiante, el poeta busca una vía de escape individual, pero también colectiva, tiene sentimientos de lucha contra la injusticia y la crueldad, la solidaridad humana en una palabra. Su poesía es su propia vida y la del Brasil:
Yo también fui brasileña
tan moreno como ustedes
Punteé guitarra, guié Ford
y aprendí en la mesa de los bares
que el nacionalismo es una virtud
Pero hay una hora en que los bares se cierran
y se niegan todas las virtudes.
    La condición de poeta le persigue:
No rimaré la palabra "mágico"
con la inadecuada palabra "trágico"
La rimaré con la palabra carne
o cualquier otra, pues todas me convienen
las palabras no nacen amarradas
saltan, se besan, se disuelven.
Sufrir es el otro nombre de vivir-
    No fue nunca un sentimental, conservó siempre la autodefensa de su individualidad mediante un humor satírico. Su obra creció por acumulación. Una colección termina una fase e introduce otra. Para él la vida misma es una imposibilidad:
Vomitar este tedio sobre la ciudad.
Cuarenta años y ningún problema
resuelto, ni siquiera planteado
Ninguna carta escrita, ninguna recibida.
Todos los hombres vuelven a casa.
Son menos libres pero llevan periódicos
y deletrean el mundo, sabiendo que lo pierden
    La historia de su vida es una vida sin fin: "He perdido el día. Y esa cosa fría (también llamada noche)/desciende". En el que sufrir es el otro nombre del acto de vivir, tan difícil como la mirada del buey hacia los hombres, como rumiar la verdad, como recorrer el vasto mundo con el corazón seco, su corazón que quedó en México en 1970, su corazón que ni juega ni conoce el arte de jugar, pero que quedó al lado de Pelé, Tostao y Rivelin

    Vinicius de Moraes (Río 1913-1980). Mezcla de trovador y lírico vigoroso, capaz de parafrasear a Leopardi, Rilke, T.S. Eliot con las "Mujeres huecas":

Somos, sí, las inorgánicas
frías estatuas de talco
con aliento de champagne
Y piernas de tacones altos (...)
Y en nuestras charlas ausentes
Todo quiere decir nada.


    Pero también capaz de cantar a la mujer "como la cosa más bella y más perfecta de toda la creación innumerable", y de repudiar a la poesía ante la tremenda realidad que le rodea, pidiendo perdón, como Marina Tsvietaieva, a todo cuanto no pudo cantar, "Madre, manda comprar un kilo papel en la tienda/Quiero hacer una poesía (...)". O bien de retornar al buen humor con la alegría de un Bossa Nova: "Que las feas me perdonen/pero la belleza es fundamental"; en "receta de mujer": "Que las concavidades y los pliegues tengan una temperatura que nunca sea inferior/A los 37 centígrados, pudiendo eventualmente provocar quemaduras de primer grado (...) que recuerden a un verso de Eluard (...) que se transforme en fiera sin perder su gracia de ave". Y alcanzar la más alta poesía en "Poema de Navidad" o en "El haber":
 

Para eso nos crearon:
Para recordar y ser recordados.
Para llorar y hacer llorar
Para enterrar a nuestros muertos.
Resta este corazón ardiendo como un cirio
en una catedral en ruinas, esta tristeza
ante lo cotidiano (...)
Resta este diálogo diario con la muerte, esta
                                                                [curiosidad
ante el momento que vendrá, cuando, apresurada,
ella entreabra mi puerta como una vieja amante
sin saber que es mi última novia.


    Ledo Ivo (Maceló 1924). Se graduó en 1949 en la Facultad de Derecho. Ha ejercido el periodismo. Es, tal vez, el más importante poeta vivo de Brasil, con gran variedad de temas y recursos formales, sin tratarse de un poeta estrictamente "social", aunque abunda en alusiones de encontrarse al lado de las fuerzas renovadoras de la sociedad. Poeta de largo aliento como en "Finisterra", pasa de los versos largos a las estrofas de saber popular: "Piensa en los niños que jamás pudieron bañarse en el mar y siempre sueñan en ahogamientos, y en las prostitutas pobres que después de que partieron sus hombres corren hacia el fondo de las fincas y casi desnudas se entregan a lo inefable. Piensa en los que jamás oyeron una declaración de amor".

    Palabras del poeta: "Desde un principio la poesía se me impuso como un lenguaje esencial dentro de un lenguaje general. Yo aspiraba a crear una magia que me permitiese existir en el mundo de los hombres". Gaspar Simoes le llamó poeta "preclásico" por considerar que entroncaba en el lenguaje de Camoes y Pessoa, que recuperaba el poder del romanticismo, fusionando los elementos arcaicos de la inspiración como la belleza con lo inefable, con el misterio:

Lo sobrenatural aún existe.
Y no seremos nosotros
los que alteremos el indecible orden de las cosas
con nuestras manos que podrían quedar inmóviles
en pleno amor, ante el cuerpo amado.


    Ivo va en multitud y su nombre es nadie, y recorre islas inacabadas hasta el confín de la tierra, abriendo la imaginaria ventana abierta de la poesía:

No cantaré la casa en que nací
ni el arroyo que no existió en mi infancia.
No quiero ser un poeta menor de la niñez
y de las inexistentes alegrías perdidas.
Adiós viejas palabras que nada significan
y por un momento bogan en las letrinas.
    Desde sus primeros libros aparecen como constantes de su obra el sueño, la fantasía, la mujer, lo cotidiano, la ciudad que hiede a pescado podrido, la poesía: "soy la puerta de todas las imaginaciones".

    Joao Cabral de Melo Neto (Recife 1920-1999). Es el más brillante poeta de la generación de 45. Como poeta marginal Cabral de Melo desarrolló su propia síntesis, refinamiento de una poesía que fue preludio del "concretismo". Aprendió pronto una síntesis desnuda de discursos, despojada de sentimientos, con ausencia de color local, la suya es una voz seca y descarnada, donde las cosas son primordiales, cosas tratadas a la manera de Ponge. Su poesía muestra la considerable influencia del surrealismo, "el verso se hace lúcidamente, al margen del azar, la inspiración o las fuerzas irracionales". De poesía árida, petrificada, sólida, única. Tiene un enorme sentido de la mesura y el ritmo funcional, una maestría en el fraccionamiento de los versos, un lirismo óseo, matemático, oscuro, geométrico, de callejón sin salida:

En el Sertón la piedra no sabe enseñar,
y si enseñase no enseñaría nada
allá no se aprende la piedra, allá la piedra,
una piedra de nacimiento entraña el alma.
    Lucha palmo a palmo contra la realidad, piedra-boca, piedra-estómago, piedra-cuerpo, lo fluido contra lo opuesto, dualidad en lucha permanente: "El poema final nadie lo escribirá (...)/En vez del juicio final a mí me preocupa el sueño final", sus textos podrían parecer faltos de emoción, sus palabras de conceptos, sus frases de ritmo:
Hay un hombre soñando
en una playa; otro
que nunca sabe las fechas:
hay un hombre huyendo
de un árbol; otro que perdió
su barco o su sombrero; (...)
Hay otro que aún duerme.
    Pero sabe unir su pureza expresiva con el reflejo del acontecer social:
El fin de mundo melancólico
los hombres leen diarios
indiferentes, y comen naranjas
que arden como el sol.
    El poema de "la cabra" me parece un singular análisis de poética:
La cabra no es negra. Mas su negro
no es el negro docto del ébano (...)
Es el negro de segunda clase
De lo inferior (que siempre es opaco)
De lo que no tiene color
por ser un negro más barato.


    Joao Ferreira Gullar (Sao Luis do Maranhao 1930) formó parte del movimiento concretista, pero luego abandonó la corriente, su cuerpo está en lucha con el mundo. Nada metafísico, asiste al hombre, sólo el mundo concreto de su cuerpo, mundo de objetos muertos, secos, vacíos, aves, frutas:

Muerta,
flota, en el suelo
Gallina (...)
Muerta.
Se evapora el ojo seco
el sueño. Ella duerme.
¿Dónde? ¿dónde?
    En "Poema sucio" confluyen el yo, nosotros, la historia, el eterno presente, el mito, la memoria, una larga exposición de la ciudad donde nació el poeta, una memoria desencantada que canta su desilusión.

    Octavio Mora (Río 1934) pertenece a la generación de los "novísimos", posterior a la del 45. También es graduado en Medicina como Jorge de Lima. Publicó su primer libro a los 22 años Ausencia viva. Su poesía es romántica y neosimbolista, participa de los experimentos de la vanguardia y del monólogo interior. Puede regresar a los eternos temas del mito en "Ulises", donde esos círculos de soledad que son los viajes van rodeando al viajero o como "Prometeo":

Cotidiana roca de la memoria,
la vida a la que estoy preso por la luz
funde mis ojos, Pétalo, el tiempo:
¿cómo saber si es párpado o buitre?
    Y una y otra vez la angustia existencial del hombre contemporáneo acentuada en esa "Oda amarga":
Tócame el corazón acelerado y ácido,
tócame la frente con fiebre y el cuerpo frío
tócame la soledad infecciosa,
el hambriento estómago,
la raíz solitaria de la especie: mi circunstancia.
    Mora ha preconizado el retorno a la métrica al retorno a un mundo clásico

    Unas palabras, muy personales, respecto a la poesía concreta: tiempo atrás pregunté a un amigo mío, cirujano pediatra, acerca de una nueva técnica para la operación de Ramsted para corregir la hipertrofia de píloro, me contestó "esa operación es la reina de la cirugía pediátrica, en más de 100 años ha demostrado su bondad, casi 0% de complicaciones, casi 100% de éxito, ¿para qué buscar algo mejor?" ¿Eso diría respecto a la poesía concreta, para qué buscar algo mejor que la poesía? ¿O tal vez porque, como los Fracta de Horacio Costa, hay cierta idea de buscar el "big bang" de la palabra, descomponerla para reestructurarla?
 

   Coca Cola
                     Decio Pignatari

beba    coca    cola
babe
beba     coca
babe    cola    caco
caco
cola
            cloaca
 
 

   Hiroshima, mi amor
                     Augusto de Campos

mi cuerpo    muere    tu    cuerpo
tu cuerpo    mi cuerpo    muere
    mi cuerpo    bomba    tu    cuerpo
tu cuerpo    mi tumba    bomba
mi cuerpo    tu bomba    muere
        tu cuerpo    mi tumba    bomba
        tu bomba    mi cuerpo    bomba
        mi bomba    bomba    tu bomba
            tu bomba    mi bomba    bomba
            mi tu bomba    bomba    bomba
            bomba   bomba   bomba  bomba



 
Bibliografía:

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BANDEIRA, Manuel. Preparación para la muerte, UNAM, México, 2000.

-------- Evocación de Recife, Premia, Libros del Bicho, México, 1982.

-------- Poesía Nuestra, Fundarte, Caracas, 1978.

CABRAL DE MELO NETO, Joao. Antología, Lumen, Barcelona, 1990.

-------- Poesía y composición, Universidad Iberoamericana, México, 1988.

-------- La educación por la piedra, Visor, Madrid, 1982.

-------- Antología, Fundarte, Caracas, 1979.

-------- Ingeniero de Cuchillos, Premia, México, 1988.

CAMPOS, Haroldo de, Augusto de Campos y Decio Pignatari. Galaxia concreta, Universidad Iberoamericana, México, 1999.

COSTA, Horacio. Los jardines y los poetas, Pequeña Venecia, Caracas, 1993.

-------- El libro de los Fracta, El Tucán de Virginia, México, 1987.

-------- The Very Short Stories", El Tucán de Virginia, México, 1995.

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CRESPO, Ángel (Comp.), Antología de la poesía brasileña, Seix Barral, Barcelona, 1993.

DRUMMOND DE ANDRADE, Carlos. Mundo vasto mundo, Losada, Buenos Aires, 1967.

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-------- Poemas, Premia, Libros del Bicho, México, 1982.

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FERREIRA LOANDA, Fernando. Antología poética, UNAM, México, 1988.

-------- Oda a Bartolomé Díaz y otros poemas, UAM, México, 1984.

FLORES, Miguel A. (Comp.), Más que carnaval (antología de poetas brasileños), Aldus, México, 1994.

IVO, Ledo. La imaginaria ventana abierta, Premia, Libros del Bicho, México, 1980.

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-------- Las islas inacabadas, UAM, México, 1985.

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MÉNDEZ, Murilo. 35 Poemas, Fundarte, Caracas, 1979.

MEIRELES, Cecilia. La materia del tiempo, Premia, Libros del Bicho, México, 1983.

MELLO, Thiago de. Aún es tiempo, FCE, Santiago, 1999.

MORA, Octavio. Oda amarga, UAM, México, 1985.

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Gabriel Guillermo Gómez López. Nació en Guadalajara, Jalisco, en 1947. Estudió la carrera de Medicina y un postgrado en Pediatría en la Universidad de Guadalajara. Actualmente cursa la Maestría en Literatura del siglo XX en el DEL. Tiene publicaciones dispersas en periódicos y revistas. Ha colaborado en el suplemento cultural del periódico La Jornada. Es integrante del taller de literatura "Luis Patiño" desde 1991. Coordinó el diplomado por radio "Polvo del estante" en radio U de G y el programa de radio "Taller de la palabra" por dos años.


 
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