PEP

 




Duele este estar en las palabras y

le duele a la palabra este

no estar en mí.

Le duele al verbo ser capital

de la distancia y

le duele a la frase su espalda

sin vértebra.

A mí me duele este dolor antiguo

y repetido,

esta queja de nombres advertidos

y palabras que son como escorpiones.

A mí me duele el no fiarme

y el no fiar en la desconfianza,

me duele este manoseado abecedario,

el adjetivo genuflexo y el penitente nombre.

Me duele la preposición y la elegancia

y lo que no puedo nombrar

un poco más de lo que nombro.
 

Regreso a la página de Argos 1/ Poesía