Priscilla Gac-Artigas
pgacarti@monmouth.edu

Creo que nací escritora
(Entrevista a Martha Cerda)



 
 

Martha Cerda en la casa de Lezama Lima
La Habana, marzo de 2001
La escritora mexicana Martha Cerda es originaria de Guadalajara, México, (1945), donde cursó la licenciatura en Derecho, en la Universidad Autónoma. Martha Cerda es autora de 19 libros, entre los que destacan:

Juegos de damas, La señora Rodríguez y otros mundos, Y apenas era miércoles, Cohabitantes/Cohabitants, Todos los pardos son gatos, Las mamás, los pastores y los hermeneutas, Figuraciones y transfiguraciones, Cerradura de tres ojos, Toda una vida.

Martha Cerda también ha sido antologada en 20 antologías de cuento, cuatro de ellas en U.S.A.; una en Chile, una en Uruguay y dos en Argentina. Actualmente funge como directora de la Escuela de Escritores SOGEM Guadalajara y Presidenta del PEN Club de Guadalajara, ambos fundados por ella en 1988 y 1994, respectivamente. Próxima publicación: En el nombre del nombre.


 

    ¿Cómo ve Martha Cerda la escritora a Martha Cerda la mujer?

    Trato de no separar a la escritora de la mujer, porque se complementan. La escritora es una mujer fuerte, profesional, que toma muy en serio su trabajo pero no se toma muy en serio a ella misma. Me gusta ser hija, esposa y madre y que mi familia y mis amigos me traten como tal, no como alguien especial.
 

    ¿Cómo se produce tu llegada a la escritura, es decir tu transformación en escritora?

    Creo que nací escritora y sólo esperaba el momento de poder manifestarlo. Este momento llegó cuando tenía que llegar, es decir, en un orden lógico para mí. Primero estudié la carrera de Derecho, pensando en que lo mío no era eso, pero que no me estorbaría. Luego me casé y tuve tres hijos, convencida de que era el tiempo de hacerlo. Después, cuando la pequeña tenía tres años, me dediqué de lleno a la escritura. Me ha dado muy buen resultado haberlo planeado así, porque no tengo frustraciones por haber postergado algo importante en mi vida, ni tentaciones de hacer  lo que no hice.

    Me gustaría que me hablaras un poco del mundo de tus sueños, del mundo del que se alimentan tus libros.

    Como todos los escritores tengo mis temas favoritos: la identidad, el eterno retorno, entre otros. Me inclino más por la literatura fantástica, lúdica y absurda, que por lo realista y dramático. Me alimento de lecturas.
 

    En presentación en Nueva York de su más reciente novela: Extraños vecindarios, Rosario Ferré, quien como tú, ha incursionado en diversos géneros decía que ella escribía poesía cuando sabía que no disponía mucho tiempo para envolverse en un proyecto a largo plazo como puede ser una novela.Martha Cerda con Fernández Retamar en Casa de las Américas, La Habana, marzo de 2001 Tú eres una escritora muy prolífera y has escrito y publicado tanto cuento como poesía, teatro y novela. ¿Sientes preferencia por alguno de estos géneros? ¿Alguno de ellos lo has sentido más propicio para lo que tú como escritora quieres expresar o cada uno en su particularidad te ha servido para expresar lo que has querido en algún momento determinado? En otras palabras, ¿cómo explicas el paso de uno a otro género?

    Para mí la poesía es sagrada. No me atrevería a abordarla por razones de mayor o menor disponibilidad de tiempo. Básicamente, cada tema pide su forma. Algunos dan para cuento, otros para novela y no podemos constreñirlos a nuestras necesidades, sino adaptarnos a ellos. El escritor con oficio, lo primero que debe saber es cuál es la forma adecuada para lo
que quiere decir; de ello y del tono, depende la eficacia del texto. La poesía es un género aparte, requiere de una preparación especial del ánimo y una mayor concentración, que dan por resultado la intensidad, la concisión y el nivel estético que debe tener la poesía. Creo que por un buen poema se pueden escribir mil novelas decorosas.
 

    De tus obras, ¿hay alguna que, por alguna razón especial, consideres más cercana a ti, que consideres como tu obra más completa o mejor lograda?

 Cada obra tiene su lugar y, en su momento, es la más querida, pero de mis novelas, las  que mayormente han trascendido son Laseñora Rodríguezy otros mundos y Toda una vida.  Han sido traducidas, la primera al Inglés, Francés, Griego, Noruego y próximamente al Italiano;  la segunda, al Italiano, al Noruego, y próximamente al Alemán. Ambas han sido premiadas, Todauna vida fue el Mejor Libro de Ficción de 1998, en Italia. Sin embargo, sólo el tiempo dirá si son buenas, ojalá sea capaz de dar otra mejor.
 

    Una discusión candente en nuestros días es la relacionada con la llamada "literatura femenina", discusión en la que se opone la literatura escrita por mujeres a la literatura sin apellidos: si existe o no una literatura específicamente femenina; si actualmente las escritoras tienen mayor reconocimiento y más éxito en la difusión y distribución de sus obras porque es una moda y no por el valor literario de los escritos; si en las obras de estas escritoras predomina el relato autobiográfico y anecdótico por sobre el oficio literario. Frente a esta discusión, ¿qué piensas al respecto y dónde se sitúa Martha Cerda en tanto escritora?

    No me gustan los "ismos" ni quisiera ser clasificada únicamente dentro de la literatura femenina.  Cuando escribo no lo hago pensando que soy mujer, es algo que no está en duda. Tampoco pienso en escribir sólo para mujeres. Sin embargo, estoy de acuerdo en que actualmente las escritoras estamos de moda, pero aprovecharse de ello sería poco ético. Yo respeto mucho mi oficio y trato de dar lo mejor en mis textos. Por otro lado, creo que  cualquier escritor puede tener obras buenas, regulares y malas. La calidad no tiene que ver con el género, sino con el talento, la preparación, el oficio y hasta el tiempo. Posiblemente en esta época hacemos todo de prisa, no solamente escribir, y los resultados son igualmente precipitados. En esto no diferimos los hombres de las mujeres.
 

    Hace poco en la presentación de su libro Afrodita en Nueva York decía Isabel Allende que ella consideraba que su obra no estaba terminada hasta tanto llegaba a manos del lector, que era sólo cuando el lector tomamaba su libro entre sus manos y lo abría que la obra tomaba su completa dimensión. Desde luego, esto no es una idea nueva, Jean-Paul Sartre, entre otros, habla sobre ello en ¿Qué es la literatura?, pero me gustaría conocer tu opinión sobre esto.

    Estoy de acuerdo en que el escritor escribe para ser leído y que el  lector completa,  con su visión, el texto. A mí me ha sorprendido siempre conocer el punto de vista de los lectores. Hay una interdependencia: no puede haber escritores sin lectores, ni viceversa.
 

    En el proceso de comunicación escritor, editor, lector, ¿qué papel, para ti, juega el crítico literario?

    El crítico literario juega para mí un papel muy importante en el proceso de comunicación, pero estoy hablando de un verdadero crítico. Cuando son honestos, los críticos valoran el trabajo y ponen a cada quien en su lugar.
Desgraciadamente, no todos los escritores son conocidos por los críticos profesionales; parece que se guían mucho por las editoriales que publican los libros; a las que no son conocidas no las toman en cuenta.
 

    ¿En qué proyecto estás trabajando?

    Actualmente acabo de terminar una novela que me costó mucho trabajo. Se titula En el nombre del nombre. También estoy retomando, con placer, el Cuento. Este año no pensaba viajar, pero ya he recibido siete invitaciones: dos a Europa, dos a Estados Unidos, dos a América del sur y una de México; algunas de ellas son para las mismas fechas. Quizá acepte tres.
 

Entrevista tomada de Reflexiones
Essays on Contemporary Spanish-American Women Writers




 
 
Argos 19/ Narrativa