Los ángeles del mar
arrastran suavemente a los ahogados
hasta playas amigas,
y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas
y peinan sus cabellos con esmero
para que no parezcan tan difuntos
y sus madres, al verlos,
no piensen en la muerte.
A veces depositan sobre sus pobres párpados
dos sestercios de plata recogidos
de algún pecio profundo
para borrar el miedo de sus ojos
y que el asombro vuelva a sus pupilas,
o ponen en sus manos caracolas y pétalos
como si fueran niños que dormidos
quedaron en sus juegos.
Finalmente, con leves movimientos,
abanican sus rostros muy despacio
y ahuyentan de sus labios las últimas palabras
dejándoles tan sólo los nombres de mujer…
Casi siempre suplican a los altos querubes
que trasladen sus almas con cuidado,
porque el mar dejó en ellas
salobres arañazos,
golpes de barlovento, heridas abisales,
y en el más largo instante
vieron cómo sus vidas se alejaban, se hundían,
en el temblor callado de las aguas,
y con sus vidas iba su memoria,
y en su memoria todo cuanto amaron
o pudieron amar,
y su dolor fue grande…
Cumplida su misión, vuelan los ángeles
hacia las blancas ínsulas del sueño,
y los ahogados quedan
solitarios y espléndidos
en sus dorados túmulos de arena,
serenos como dioses,
dignos en su derrota,
esperando que nazca la mañana,
que les cubra la luz,
que jamás les alcance
el frío del olvido.
ANTONIO PORPETTA, nacido en Elda (Alicante), España en 1936. Licenciado en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
Tiene una amplia obra poética publicada, así como libros de ensayo y de narrativa. Varios Premios españoles e internacionales, entre los que destaca el "Fastenrath" de la Real Academia Española a su poemario Los sigilos violados.
Desde 1984 lleva a cabo una constante labor de difusión de la poesía española en universidades y centros culturales de muy diversos países extranjeros como conferenciante, lector de poemas y director de seminarios poéticos.
Argos 17/ Poesía