Manuel Lozano
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Comienzo de la lluvia en Harlem


But I have that within me that shall tire
Torture and Time, and breathe when I expire.

                                             Lady Byron


 
 

para Cecill Villar

 
¿Y dónde se escondía el lóbrego sol de las derrotas?

La fábula urde en los muros la plegaria,

reconoce al visitante deformado en atavíos de sangre

y con monedas de bronce siempre indemnes por la ausencia.

El maderamen está listo.

No insistas con el decorado de los frágiles.

Parezco caer junto a estos muelles

donde yacen las lágrimas de Adán y su heredero.

Me congelas en el cuerpo de prometida arcilla.

Las caravanas llegan al festín.

Borradores del relámpago, siervos de una antigua potestad,

sellarán con luto la habitada mordedura de tu especie negra.

Nadie puede abrir -ni siquiera rasgar- la feroz tapicería

de mi duelo milenario con el agua.

En esta playa se desnudan los lobos.

La cicatriz amargará hasta la náusea lila

los colmillos de su máscara de iniciación.

Ya era tarde cuando me amamantaron.

¡Piedad!

¿Alcanzas la húmeda carne de tus hijos

como filo imborrable de navajas?

¡Despréndeme, atestíguame por la transubstanciación

de aquel reino sepultado!

¿No era atroz el amor en esas caras que ya han visto

el infierno desde el fósil de mi soledad?

En la humareda fui el primer huésped.

Ensimismado o errátil, se quiebra el sudario debajo de mi efigie.

Llueven sudarios en esta rajadura donde tiemblas huida,

donde guardan los restos de otro viaje encantado.

¿Qué nocturna Medea en esta anunciación de peligrosa alabanza?

¿Quién sobrevive a su paso por los tibios jardines?

Canta el niño ciego su dolor de pronunciarse

allí donde los ríos y el mar recogen vidrios de mi historia.

Inevitable este renunciamiento consagrado a un golpe de tinieblas.

Debajo de la piel, los huesos cantan.

Los huesos me ven.

¿Y hay catecismos de pavor que detengan a los desolladores?

La tribu arrastra los tentáculos del brujo.

Lloré hasta la lejanía del miserable en el umbral de una iglesia;

lloré hasta vaciarme los ojos en las islas del hambre y de la peste.

¡Bienvenidas memorias de tu transparencia en Orión!

Les di de beber el deseo y también la impostura

del disfraz más hermoso de este mundo.

Cada huella es un tajo de abismo, les repites.

Alrededor del camino sólo encuentras ataúdes

cubiertos por guijarros.

El emigrante perderá los vestigios de su recién nacida.

La anamorfosis del retrato inundará la hierba.

Yo he buscado la entrada, cumbre de los sortilegios.

He comprendido.

¿Por qué no cesa este llanto contagioso en las ventanas?

La letanía multiplicará mi silencio.

¿Y por qué no sube hasta aquí donde me nazco esfinge?

Mirada de trasluz. Hoy es la noche.


 
 
New York, septiembre de 2000



Manuel Lozano nació en Córdoba, Rep. Argentina. Es escritor (poeta, narrador, crítico literario y ensayista). Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Es Master en Historia de la Cultura Argentina (Escuela de Administración Cultural -E.D.A.C-, Bs. As.), habiendo recibido la medalla "Victoria Ocampo", por su tesis El enigma Silvina Ocampo. La Paradoja y lo Sublime. Concluyó, en 1998, el "Master de Periodismo", en la Fundación de Altos Estudios en Arte y Comunicación.

    Es autor de quince libros (que van del relato fantástico y cuasi-fantástico al ensayo y la poesía), entre ellos: Libro de Amenemope (Bs. As., Torres Agüero Editor, 1987), La Línea y el Círculo (Bs. As., Ediciones Corregidor, 1988), Tratado sobre la Rotación de los Encantos (Barcelona, Libros de la Isla Iluminada, 1992), Las Caníbales, Jam Sessiom, El Enigma Silvina Ocampo (en edición), Bizancio bajo las aguas (en edición, Ed. Sudamericana, Bs. As.), Todas las noches me traías gardenias (autobiografía ficcional de Billie Holiday), entre otros. Recibió más de 39 premios nacionales e internacionales. Su obra ha sido traducida al inglés, francés e italiano.



 
Argos 17/ Poesía